Las ciudades libias que he
visitado hasta ahora pueden calificarse de muchos modos: interesantes,
diferentes, curiosas, extrañas, exóticas, tranquilas, caóticas… se me ocurren
docenas de adjetivos que podrían describirlas, pero hay uno que, al menos de momento, sólo puedo
aplicarle a Ghadames y a ninguna otra ciudad de este país: bonita.
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sábado, 1 de febrero de 2014
La Perla del Desierto - Ghadames II
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martes, 7 de enero de 2014
Alcázares y miradores
No se puede decir que Libia haya sido nunca un destino turístico puntero, pero antes de la Revolución de 2011 había cierto flujo de visitantes; por lo general venían en viajes organizados, y los llevaban y traían del hotel a la visita guiada, de la visita guiada al hotel. El merodeo libre no estaba bien visto por el régimen, se prefería la foto rápida con el monumento de turno, y después directos a la cama. Algo que, por otro lado, parece gustarle a buena parte de los turistas.
Hoy
en día, la situación inestable del país ha acabado con ese tímido sector turístico, que supuso un importante impulso económico para
lugares como Ghadames o Khums (donde está Leptis Magna), declarados Patrimonio de la
Humanidad por la UNESCO. Sin embargo, algunas empresas siguen abiertas,
esperando optimistas que alguien contrate sus servicios.
Pues bien, hace un tiempo le dimos un alegrón a una de ellas, ya que contratamos un viaje a la Sierra
de Nafusa.
viernes, 13 de diciembre de 2013
Una de italianos
Para Totti, que cuando no está
construyendo el juego de La Roma, se dedica a cocinar gachas.
Hamza ha hecho dos nuevos
amigos europeos: Flavio y Paolo. Esta novedad, lejos de provocarme celos, me
alegra sobremanera, sobre todo porque se dedican al mundillo de los negocios
que a él tanto le gusta, y en el que yo tengo tan poco que ofrecerle.
Ya he coincidido con ellos un par de veces, pero la más memorable, sin duda, fue su primera experiencia con libios en su hábitat natural.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Charlotte y las mujeres
Ha llegado un nuevo habitante a
la casa de Plaza Argelia. Se llama Charlotte y le ha traído luz a mi extraño
ecosistema germano-libioso.
martes, 12 de noviembre de 2013
Chomsky, Hegel, Dawkins y la trastienda
Hace un tiempo escribí una entrada en la que
explicaba el nulo conocimiento que mi amigo Hamza posee sobre la Teoría de la
Evolución (Darwin? Who’s that?). El hecho en sí es verídico y la entrada
quedó graciosa, pero temo que al poner como ejemplo un solo caso, presenté a la
juventud libia como una panda de ignorantes que creen que la tierra es plana.
Es por ello que andaba buscando un
buen ejemplo de lo contrario, de una juventud más formada o, por decirlo de
otro modo, intelectualmente más inquieta.
Hace un tiempo encontré lo que buscaba… en la trastienda de una droguería.
Hace un tiempo encontré lo que buscaba… en la trastienda de una droguería.
lunes, 4 de noviembre de 2013
I´m too sexy - Taxi Chat
Hace ya tiempo, tuve el honor
de ser llevado a casa de una amiga por Aalá (no, no me llevó Dios; Aalá es el
diminutivo de Aalaidín, Aladino). Se trataba de un chico de unos veinticinco
años, moreno, musculoso y de pelo negro recogido en una pequeña coleta.
lunes, 7 de octubre de 2013
La Ley Seca
7 de septiembre de 2013
Efectivamente, no contentos con los cortes
de electricidad, a primeros de septiembre la ciudad de Trípoli, expectante y
gozosa, comenzó a disfrutar de un corte de agua por tiempo indefinido.
¿No quedaba agua en los acuíferos del sur? ¿Se
averiaron las gigantescas bombas que hacen fluir el líquido elemento hasta la
capital? ¿Se trataba quizá de una radical medida ecologista?
Nada de eso, queridos acompañantes; el
cierre del grifo, al parecer, debemos atribuírselo a un secuestro.
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miércoles, 18 de septiembre de 2013
Con R de Revolucionario - Taxi Chat IV
Hace ya tiempo, tuve el honor de ser llevado
al curro por Mohamed, el taxista más limpico y apañao que he visto en mi vida:
camisa blanca nívea, pantalón chino de un color beige manchífugo, de adorno un
reloj de pulsera más brillante que el mismérrimo sol.
Tuvimos una larga conversación, de la que
voy a rescatar una pequeña parte que no comprendí muy bien:
miércoles, 28 de agosto de 2013
Liberando al personal
Tengo otras cosas en la recámara, pero como
parece que Estados Unidos, Reino Unido y Francia (entre otros) se muestran
decididos a atacar Siria en breve, me parece apropiado sacar un tema del que,
aunque pase el tiempo, se sigue hablando bastante en Libia: el ataque “aliado”
que, en último término, propició la caída Muammar El-Gadafi.
miércoles, 21 de agosto de 2013
¡Lorenzo, maniféstate!
Quizás alguien se haya dado cuenta de que
llevo más de un mes sin publicar nada, y es porque me he ido de vacaciones a
España, así, sin avisar ni nada. Me cuentan mis contactos en Silicon Valley
que, ante la falta de novedades libianas, la actividad en internet se ha
reducido al 3’58% de lo que es habitual, así que he decidido ponerme de nuevo manos
a la obra.
La verdad, lo que he visto y hecho por
Europa se merecería más de una crónica. Por ejemplo, he descubierto que bañarse
en una poza es de lo mejor (y de lo más frío) que te puede ocurrir en la vida,
he pasado por zonas de España que no conoce casi nadie y que tienen una
naturaleza apabullante, he visitado pueblos aragoneses petados de arte e
historia, pero que parecen cerrados por derribo, me he echado varios centenares
de cañas fresquitas (ya, bueno, eso no suena tan especial, pero a mí se me
escapa la lagrimeja), he constatado que los Alpes son muy altos y tienen nieve
en verano, y por si todo esto fuera poco, cuando llegué a mi pueblo me topé con
el hecho ominoso de que hacía más calor (literalmente, yo como siempre todo
rigor) que en la mismísima Trípoli, a dos pasos del Sahara.
Las vacaciones, sin embargo, pasaron como un
suspiro, y esta mañana he vuelto a Libia. Tras la típica discusión de
aeropuerto con el taxista (¿te crees que soy tonto? ¿Cómo me voy a creer que
eso es el precio normal por ir al centro, no ves que te estoy hablando en
libio????), pude disfrutar del amoroso tráfico local, con sus entrañables
derrapes y sus melosos insultos. A las pocas horas de estar aquí, ya intentaba otro
taxista que me convirtiera al Islam, esa fijación que tanto se estila por estos
lares. Al llegar a casa he descubierto que se ha instalado un ejército de
hormigas, y Mirco dice que en el país la guerra está a punto de estallar (o
algo), pero la gente en la calle bebe café y conversa como si estuvieran esperando
a que comience un partido de tercera regional…
Así, sentado en mi cuarto, con la mezquita a
mi izquierda y una cerveza sin alcohol a mi derecha, tengo la sensación de que
nada ha cambiado, y a la vez ganas de ver en qué medida me equivoco. Voy a
ponerme un poco al día (en vacaciones me someto a un autoimpuesto bloqueo
informativo), a charlar con la gente, y en cuanto me entere de cosas o me suceda
algo simpático os lo cuento (y me encantaría que me dierais vuestra opinión de
vez en cuando, ejem, ejem).
¡Salud!
P.S: acabo de oír fuegos artificiales. Mucho,
mucho, no ha cambiado el asunto, no.
jueves, 27 de junio de 2013
Haciendo el bereber IV
Eran las seis de la mañana, los mosquitos se
estaban poniendo morados con mi inocente sangre, en la habitación hacía un
calor infernal… empapado en sudor, me levanté, vi a Hakím durmiendo en el otro
extremo de la alfombra, y salí a la calle.
Había amanecido ya. Fuera, el ambiente era
fresco y soplaba un poco el aire. Mi único acompañante en el exterior era el
dromedario, que seguía viendo pasar las horas en la misma posición del día anterior.
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domingo, 23 de junio de 2013
Diga treinta y tres IV
Apenas unos días después de habernos
enfrentado a un radiografiado intensivo, Silke, Frímann y un servidor volvíamos
a encontrarnos con Mohamed, dispuestos a someternos a la última, aunque no por ello
menos terrorífica, fase del esperpento: el análisis de sangre.
lunes, 17 de junio de 2013
En el cine
Va para D, J y J, que existen en el plano físico de la realidad y no son la abuela ni la carretera.
Estaba ayer hablando en skype con dos de mis hermanos,
cuando uno comentó: van a estrenar Superman, ¿pensáis ir a verla?
Ante el ataque de risa que me dio, mi hermano se apresuró a
disculparse por nombrar la soga en casa del ahorcado, y es que en Trípoli los
cines han sido erradicados de toda la ciudad.
¿Toda? ¡No! En un rincón del centro, un irreductible cine
italiano resiste ahora y siempre a... no sé cómo acabar el chiste. El caso es
que hoy he estado en el cine.
lunes, 10 de junio de 2013
El fútbol era asín
Como aperitivo al glorioso match que pude
presenciar el pasado viernes, aquí tenéis una breve retrospectiva sobre el
deporte rey en Libia: el fútbol. Y a quien lo deteste, le pido que no se deje llevar por los prejuicios, ya que también en esto hay cosas que por fuerza llaman la atención.
lunes, 27 de mayo de 2013
Diga treinta y tres III
Ya llevo más de un año aquí, y eso se nota,
por ejemplo, en que comienzo a vivir cosas por segunda vez; ya se han repetido
el día de la madre, el día del trabajo, y también mi momento favorito del año: la
revisión médica.
Si os acordáis de cómo me fue la última vez,
comprenderéis que la idea no me hacía especial ilusión. Sin embargo me sometí
dócilmente al duro trance, y, como no hay mal que por bien no venga, tengo un par de
anécdotas que contaros.
jueves, 23 de mayo de 2013
Taxi Chat
Tengo con los viajes en taxi una relación de
amor y odio. En general no me gustan, no me gusta pasar tanto tiempo de mi vida
subido en un coche que, debido a los constantes atascos, tarda media hora en
cubrir un trayecto de diez minutos.
Sin embargo, los taxis son también un espléndido
lugar para torturar al personal con mis balbuceos en árabe. Y los libios otra
cosa no, pero sociables lo son un rato.
Así pues, dos o tres veces por semana tengo
prácticas de idioma con un taxista al azar, y, de paso, suelo conocer a
personajes de lo más curioso; es por eso que me he decidido a inaugurar una
nueva sección en este vuestro blog, y espero que os guste.
martes, 7 de mayo de 2013
Saliendo de Málaga
Tras meses de deliberaciones, varios ministerios sitiados y una manifestación “masiva”, el domingo 4 de mayo se votó
la ley que, quién sabe, puede dar un vuelco a la evolución democrática de la
nueva Libia.
El resultado, como era de esperar, no ha
dejado satisfecho a nadie.
viernes, 3 de mayo de 2013
Lo estamos pidiendo pofavó
Hace un tiempo os hablé de la Ley de
Aislamiento Político. Hasta hoy solo es un proyecto que plantea, sencillamente,
sacar de las instituciones a todo aquel que tuviera algún cargo de
responsabilidad en el régimen de Gadafi.
Como os podéis imaginar, ni todo el mundo
tiene claro que eso sea una buena idea, ni es fácil establecer unos límites:
¿qué se define como responsabilidad? ¿Hay que repudiar a aquellos que,
bajo amenazas, tuvieron que pasar por el aro y colaborar con el régimen? ¿Cómo
se demuestra que hubo tales amenazas?
La medida es de por sí delicada, pero en
Libia no basta con tener una complicación, lo que motiva a la gente es vérselas
con una madeja bien enmarañada. O al menos así lo ven las milicias,
protagonistas (otra vez) de la actualidad política libia.
martes, 30 de abril de 2013
El viernes, misa y paella
Todo empezó hace algunas semanas, sentados
los amigos junto a la tienda de Abu, en la Calle Blanca. Uno de ellos, Ahmed,
me preguntó si conocía baila.
-
¿Baila?
-
Baila
– me quedé muy
confuso; la palabra baila designa en árabe al síndrome de down, y en
castellano ya sabéis.
-
¿Qué
quieres decir?
-
Baila,
la comida española, arroz con marisco.
-
¡Paella!
– acabáramos - ¡claro
que la conozco, y bien buena que está!
-
¿Y
sabes cocinarla?
-
Hombre,
pues…
-
No
se hable más; el viernes que viene nos vamos a mi granja y nos comemos una
paella.
Ya estaba liada. Lógicamente, no podía
negarle tan pequeña cosa a mis amigos de aquí, los mismos que me llevan de
paseo aunque apenas hablo, que me ayudan cuando lo necesito, y que le dan color
a la rutina diaria; sin embargo, he hecho tan solo tres paellas en mi vida, y
las tres con los ingredientes adecuados, sin presión mediática y con una
paellera…
Como no podía ser de otra forma, me declaré
entusiasmado por la idea, y rápidamente me puse a buscar una receta sencilla en
internet.
lunes, 22 de abril de 2013
Haciendo el bereber II
Karím accedió finalmente a rezar, y yo, aun
a sabiendas de que mi presencia no era requerida, estaba lejos de resignarme a
esperar en la puerta y perdérmelo todo.
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