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miércoles, 23 de abril de 2014

Salúdame, salúdame muuuuuchooooo



Los libios, e imagino que los árabes en general, se saludan mogollón. Se saludan muchísimo. Se saludan de manera inverosímil, tanto, que seguramente no os creáis algunas partes de esta entrada.

En los saludos libios, lo importante no es qué se dice, sino cómo y cuántas veces se dice. Vamos a ver.

martes, 15 de abril de 2014

A primavera chegou


Querid@s acompañantes, no he ido sin avisar. Llevo tiempo sin publicar nada debido a un feliz acontecimiento: ¡he tenido vacaciones!

Sí, desde el lejano octubre de 2013, cuando ya tuve una semanita libre, no había parado de enseñarle a los libios la simpática lengua de Goethe, pero el mes de abril ha traído un nuevo descanso. Lo he pasado en el maravilloso país de Egipto.

Esta entrada particular trata sobre eso, y es que quiero saber vuestra opinión. Como podéis imaginar, unos días en Egipto dan para mucho: paisajes extraños, personajes increíbles, situaciones absurdas/divertidas/inconcebibles... si a esto le sumamos la situación política del país, y la inevitable comparación con Libia, las vacaciones acaban teniendo mucha miga.

A lo que voy: ¿os gustaría que escribiera alguna crónica sobre Egipto, una especie de bonus track? Paseaba por allí planeando cómo contar algunas cosas, una especie de deformación profesional que me ha provocado este blog, pero no quiero meterme en camisas de once varas sin saber si os interesaría leerlas o no.

Bien, ya me diréis. Y para que esta entrada no quede tan vacía de contenido, os añado unas fotos de la primavera libiana, que llega cargadita de flores.


martes, 11 de marzo de 2014

Aliñando la ensalada



Como estaba previsto, el día 20 de febrero volvió a haber elecciones en Libia, en este caso con el objetivo de elegir a sesenta padres y madres de la futura constitución. El proceso, que auguraba poca eficacia, no ha decepcionado a nadie, y se ha visto adornado por bastantes novedades.

jueves, 27 de febrero de 2014

El castillo entre las dunas - Ghadames IV



Tras el intensivo paseo por la ciudad vieja, la última gran atracción que nuestro guía Bashir nos había preparado consistió en una excursión al desierto. El plan era visitar la gran duna de Ghadames y su… ¡castillo romano!

Ghadames está situada en un punto estratégico bastante importante, la triple frontera entre Libia, Túnez y Argelia. Desde la ciudad, situada en llano, no se aprecia gran cosa, pero a unos diez kilómetros se alza un promontorio natural desde el que se ven kilómetros y kilómetros de llanura desértica. Ese sería nuestro destino.

Bashir nos consiguió un coche todoterreno, vehículo sin el cual es difícil moverse por el desierto. A eso de las cuatro y media de la tarde, dos horas antes del atardecer, nos pusimos en camino.

domingo, 9 de febrero de 2014

Vuestro techo, nuestro suelo - Ghadames III


La ciudad vieja de Ghadames fue abandonada en dos grandes “migraciones” a la ciudad nueva: el primer éxodo data de los años 60, cuando el rey Idris construyó numerosas casas fuera de la antigua muralla; sin embargo, Bashir nos contó que sólo unas pocas familias se mudaron, ya que estaban acostumbradas a su modo tradicional de vida en las viejas casas de adobe.

En los años 80, Gadafi construyó todavía más casas, y de un día para otro se mudaron las 600 familias que seguían viviendo en la ciudad vieja.

¿Por qué? ¿Fueron obligadas a punta de pistola por el mismísimo tirano? ¿Les pagaron por mudarse?

Más bien no. Simplemente, a esas alturas ya habían visto lo prácticas que son luz eléctrica y agua corriente, y lo cómodo que resulta aparcar el coche delante de la puerta de casa.

Así, la ciudad vieja fue abandonaba, y sus ancestrales muros comenzaron a ajarse y desmoronarse… hasta que llegaron la UNESCO y el turismo. 

domingo, 2 de febrero de 2014

Champiñoooones, Champiñoooones


Libia tiene un nuevo héroe nacional: Javier Clemente.

Sí, sí, habéis leído bien.

Ayer mismo, la selección libia, dirigida por el ínclito entrenador de Barakaldo, derrotó a Ghana en la final del Campeonato Africano de Naciones 2014.


sábado, 1 de febrero de 2014

La Perla del Desierto - Ghadames II



Las ciudades libias que he visitado hasta ahora pueden calificarse de muchos modos: interesantes, diferentes, curiosas, extrañas, exóticas, tranquilas, caóticas… se me ocurren docenas de adjetivos que podrían describirlas, pero hay uno que, al menos de momento, sólo puedo aplicarle a Ghadames y a ninguna otra ciudad de este país: bonita.

martes, 14 de enero de 2014

En la casa del conejo



En un agujero en el suelo vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, desagradable, lleno de restos de gusanos y olor a cieno, ni tampoco un agujero seco, vacío y polvoriento, sin un lugar para sentarse o comer: era un agujero-hobbit, y eso implica comodidad.

El Hobbit, J.R.R. Tolkien


Bueno, la verdad es que las casas-cueva de la Sierra de Nafusa nunca fueron habitadas por hobbits; además, sí que están muy polvorientas, al menos ahora que nadie vive en ellas… sin embargo, en Yefren visitamos una casa cueva digna del mismísimo Bilbo Bolsón.

martes, 7 de enero de 2014

Alcázares y miradores


No se puede decir que Libia haya sido nunca un destino turístico puntero, pero antes de la Revolución de 2011 había cierto flujo de visitantes; por lo general venían en viajes organizados, y los llevaban y traían del hotel a la visita guiada, de la visita guiada al hotel. El merodeo libre no estaba bien visto por el régimen, se prefería la foto rápida con el monumento de turno, y después directos a la cama. Algo que, por otro lado, parece gustarle a buena parte de los turistas.

Hoy en día, la situación inestable del país ha acabado con ese tímido sector turístico, que supuso un importante impulso económico para lugares como Ghadames o Khums (donde está Leptis Magna), declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sin embargo, algunas empresas siguen abiertas, esperando optimistas que alguien contrate sus servicios. 

Pues bien, hace un tiempo le dimos un alegrón a una de ellas, ya que contratamos un viaje a la Sierra de Nafusa.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Namús


Llegué al piso el día anterior a la nochevieja de 2012, poco después del fin del mundo maya. Los propietarios ya se habían mudado, Rudolf estaba en Alemania disfrutando de su familia y de la cerveza con alcohol, todas las copias de la llave estaban en mi poder… la nueva situación parecía agradable y prometedora, pero mi recién estrenado hogar me deparaba una terrible sorpresa, un horror intenso e inesperado.

Porque no estaba solo.

martes, 26 de noviembre de 2013

Hamza y la Ley de la Gravedad



Hace ya algún tiempo, Hamza me propuso hacer una excursión. El plan era acercarnos al pueblo del que es originaria su familia, y de paso visitar un par de enclaves “turísticos”, además de un abnormal place del que no quiso darme más explicaciones para no chafarme la sorpresa. Esto es lo que pasó.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Y todo a media luz



7 de septiembre

En verano sufrimos con relativa frecuencia cortes de luz que duran una o dos horas. Ni la red ni la producción eléctrica del país son un prodigio tecnológico, así que no es extraño que cinco millones de aparatos de aire acondicionado funcionando ininterrumpidamente provoquen algún que otro apagón.

Sin embargo este año, ya en verano, muchos comentábamos los poquísimos cortes de luz que estábamos sufriendo. No hacía tanto calor como el año pasado, pero aun así, semejante eficiencia no dejaba de ser sorprendente.

Dos días antes del comienzo del Ramadán, al ministro de electricidad se le ocurrió decir algo así como no preocuparse, este año no va a haber ni un solo corte de electricidad… ese mismo día sufrimos el primero. Y hasta hoy no hemos parado.

jueves, 27 de junio de 2013

Haciendo el bereber IV



Eran las seis de la mañana, los mosquitos se estaban poniendo morados con mi inocente sangre, en la habitación hacía un calor infernal… empapado en sudor, me levanté, vi a Hakím durmiendo en el otro extremo de la alfombra, y salí a la calle.

Había amanecido ya. Fuera, el ambiente era fresco y soplaba un poco el aire. Mi único acompañante en el exterior era el dromedario, que seguía viendo pasar las horas en la misma posición del día anterior.

viernes, 14 de junio de 2013

Homeless Rats



El otro día me terminé mi primera novela Libia, se trata de esta:




Puedo decir con satisfacción que este libro me puso a la altura del libio medio. ¿Por qué digo esto? Cuando lo vi en la librería, automáticamente pensé que trataría de la revolución, ya que Gadafi llamó ratas a los manifestantes, término del que estos, después, se apropiaron con orgullo; pues bien, cada vez que se lo he enseñado a algún libio, este ha reaccionado igual que yo: ¿Homeless Rats? ¿De qué trata, de Gadafi? ¿De la revolución?

Mi gozo, sin embargo, se fue rápidamente al pozo. Compré el libro sin comprobar nada más que la nacionalidad libia del autor, y después, ya en casa, vi que no trataba para nada sobre la revuelta. Suspiro.

Os cuento (sin demasiado spoiler) la trama de la novela.

miércoles, 15 de mayo de 2013

¡Paion, Paion!



Uno de mis primeros recuerdos de Trípoli son los disparos. Tras el primer paseo por la ciudad, y una sabrosa cena a base de pescado, estaba yo leyendo en la cama cuando los oí: tiros de ametralladora (o eso creo, en esa época no era tan experto como ahora).

Aquella noche los disparos, sumados al hecho de que en torno a las cinco de la mañana un señor me gritaba al oído que Alá es más grande, me hicieron plantearme la siguiente pregunta:

¿Qué se me habrá perdido a mí aquí?

La llamada a la oración no ha vuelto a despertarme nunca más, pero los disparos los he oído a diario durante casi un año, habiéndose reducido mucho en los últimos meses. Ahora bien, ¿a qué tanto disparar? Y lo que es más, ¿dónde acaban tantas balas?

martes, 30 de abril de 2013

El viernes, misa y paella



Todo empezó hace algunas semanas, sentados los amigos junto a la tienda de Abu, en la Calle Blanca. Uno de ellos, Ahmed, me preguntó si conocía baila.

-         ¿Baila?
-         Baila – me quedé muy confuso; la palabra baila designa en árabe al síndrome de down, y en castellano ya sabéis.
-         ¿Qué quieres decir?
-         Baila, la comida española, arroz con marisco.
-         ¡Paella! – acabáramos - ¡claro que la conozco, y bien buena que está!
-         ¿Y sabes cocinarla?
-         Hombre, pues…
-         No se hable más; el viernes que viene nos vamos a mi granja y nos comemos una paella.

Ya estaba liada. Lógicamente, no podía negarle tan pequeña cosa a mis amigos de aquí, los mismos que me llevan de paseo aunque apenas hablo, que me ayudan cuando lo necesito, y que le dan color a la rutina diaria; sin embargo, he hecho tan solo tres paellas en mi vida, y las tres con los ingredientes adecuados, sin presión mediática y con una paellera…

Como no podía ser de otra forma, me declaré entusiasmado por la idea, y rápidamente me puse a buscar una receta sencilla en internet.


jueves, 14 de febrero de 2013

Gotas caen


En Trípoli he vivido ya las cuatro estaciones y, hasta hace un par de semanas, todas tenían algo en común: la falta de lluvia.

En primavera no llovió ni un solo día, mientras que en verano y en otoño hubo dos o tres tormentas… de cinco minutos.

A mí me encanta la lluvia, así que podéis imaginaros lo contrariado que estaba. A finales de enero, sin embargo, comenzó a llover. Y en serio.
  

jueves, 3 de enero de 2013

Sandstorm II


Esta entrada es un apéndice de la original, con dos fotos que ilustran bastante bien cómo cambia la ciudad cuando hay una tormenta de arena (y todos me aseguran que aún no he visto una de verdad).


He aquí la vista desde mi azotea de Belher en un día normal y corriente:




Y aquí tenéis un día de viento loco y arena por doquier:




martes, 30 de octubre de 2012

Buscando piso VII


Ahí seguimos, mis dear acompañantes, dale que te pego buscando un hogar. He visto unos cuantos pisos más, sobre todo gracias a que voy asumiendo mejor los métodos de búsqueda libios, es decir, le pregunto a todo quisqui si sabe de algún piso en alquiler; sin embargo, la historia más simpática no se la debo a mi recién estrenada pericia, sino, cómo no, a Hamza.

Que me se saltan las lágrimas


Anoche, yendo con sandalias, me dio algo de frío en los pies. Hoy me he puesto camisa de manga larga, y hasta han caído cuatro gotas.

Ha refrescao, ¡li-hamduli-allah!