En anteriores entradas os habéis podido dar cuenta de que Ghadames es uno de los sitios más particulares y hermosos de Libia. Ghat y Nafusa conservan sus cascos históricos en estado semi ruinoso, mientras que Sabrata, Leptis Magna o Trípoli son el producto de potencias más o menos invasoras.
Ghadames es la combinación perfecta: una ciudad nacida del genio local, adornada por las aportaciones de otras culturas, y preservada gracias a la ayuda internacional y el turismo. En su remozado rostro, Ghadames se muestra como algo pura y genuinamente libio, retocado aquí y allá con una columna romana, un cuartel turco o un consulado francés.
Ghadames es la combinación perfecta: una ciudad nacida del genio local, adornada por las aportaciones de otras culturas, y preservada gracias a la ayuda internacional y el turismo. En su remozado rostro, Ghadames se muestra como algo pura y genuinamente libio, retocado aquí y allá con una columna romana, un cuartel turco o un consulado francés.
Quizás
precisamente debido a ello, Ghadames es un enclave muy, muy libio, y mi viaje
allá fue rico en anécdotas libianas.