Queridos acompañantes, os debo
una disculpa por haber desaparecido. No tengo motivos que justifiquen tal
comportamiento, pero aun así intentaré daros una explicación ahora que, habiéndome ido de Libia hace meses, se cierra este blog.
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sábado, 3 de enero de 2015
Lo que el viento se llevó... fue a mí
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martes, 3 de diciembre de 2013
La Paja y la Viga
Estoy siguiendo con mucho
interés (y con los ojos como platos) todo lo que está ocurriendo en Egipto (golpe de estado, combates, prohibición de manifestaciones, etc). Además, los miles de tunecinos que viven en Trípoli me van contando cosas
de Túnez, que parece hallarse en una situación más tranquila. Por último,
y como bien sabéis, procuro estar al día de lo que pasa en Libia.
Todo esto no me hace
más o menos listico que otros, ya que, aparte de hablar con la gente, básicamente me limito a leer
periódicos, que no son más que percepciones de otra gente, no son la realidad.
Pero hay una conclusión a la que sí he llegado.
martes, 12 de noviembre de 2013
Chomsky, Hegel, Dawkins y la trastienda
Hace un tiempo escribí una entrada en la que
explicaba el nulo conocimiento que mi amigo Hamza posee sobre la Teoría de la
Evolución (Darwin? Who’s that?). El hecho en sí es verídico y la entrada
quedó graciosa, pero temo que al poner como ejemplo un solo caso, presenté a la
juventud libia como una panda de ignorantes que creen que la tierra es plana.
Es por ello que andaba buscando un
buen ejemplo de lo contrario, de una juventud más formada o, por decirlo de
otro modo, intelectualmente más inquieta.
Hace un tiempo encontré lo que buscaba… en la trastienda de una droguería.
Hace un tiempo encontré lo que buscaba… en la trastienda de una droguería.
miércoles, 15 de mayo de 2013
¡Paion, Paion!
Uno de mis primeros recuerdos de Trípoli son
los disparos. Tras el primer paseo por la ciudad, y una sabrosa cena a base de
pescado, estaba yo leyendo en la cama cuando los oí: tiros de ametralladora (o
eso creo, en esa época no era tan experto como ahora).
Aquella noche los disparos, sumados al hecho de que en
torno a las cinco de la mañana un señor me gritaba al oído que Alá es más
grande, me hicieron plantearme la siguiente pregunta:
¿Qué se me habrá perdido a mí aquí?
La llamada a la oración no ha vuelto a
despertarme nunca más, pero los disparos los he oído a diario durante casi un
año, habiéndose reducido mucho en los últimos meses. Ahora bien, ¿a qué tanto disparar? Y lo que es más, ¿dónde acaban tantas balas?
miércoles, 24 de abril de 2013
Feliz Día del Libro
No pensaba que escribiría esta entrada, pero
sí: Trípoli ha celebrado el Día del Libro y, obviamente, este ha tenido sus anécdotas
libiescas.
viernes, 4 de enero de 2013
Buscando piso IX
Mis dear acompañantes, evitad hacer negocios
con libios y con alemanes a la vez. Voy a narraros esquemáticamente el proceso
mediante el cuál conseguí hacerme con el precioso piso de la Plaza Argelia:
jueves, 18 de octubre de 2012
Desencanto mundial
Todo lo que
pasa, por el hecho de pasar,
ya merece
algo de respeto.
Fortunata y Jacinta, Benito Pérez Galdós.
Empecé a pensar en esto
observando a las mujeres, analizando lo que siento cuando las veo. Me las cruzo
por la calle, en la universidad, en el mercado, meneando salerosas las caderas
entre las muchas capas de ropa, charrando por el móvil o con sus acompañantas,
adornando con un maquillaje excesivo su rostro enmarcado por el hiyab… o las
veo solas, meditabundas, comparando precios, o las veo viejas, viviendo al día,
esperando ya nada, disfrutando del respeto intocable que, en este mundo al
menos, es una ventaja que viene aparejada a la vejez.
Vota, Pueblo, Vota II
El día de las
elecciones, Markus y yo despertamos muy alborotados, y es que asistir a los
primeros comicios libres en la historia de un país no es algo que ocurra muy a
menudo (en rigor debo decir que tuvieron otros hace unas cuantas décadas, pero
vamos, para la mayoría del pueblo eso es historia antigua). Desayunamos en el
balcón y salimos a la calle.
En la Calle Blanca,
la verdad, no se notaba ningún ambiente especial, era un sábado cualquiera.
Estábamos a unos treinta y ocho grados, humedad del sudasinparar%, el tostadero
de café perfumándolo todo, mi barbero afeitando a la gente, las manos con su
tradicional vaso de café… no sé qué esperábamos encontrar un sábado de julio a
las diez de la mañana, pero no era aquello.
viernes, 21 de septiembre de 2012
Ramadaneando III, desenlace
En mi tercer día de
ramadán me tocaba ir a trabajar, así que tomé mi precauciones y me fui a la
cama más temprano, a eso de las tres de la mañana; sin embargo, la cena
absurdamente abundante con la que Hamza nos había deleitado no se dejaba
digerir tan fácilmente, así que me costó mucho rato dormirme, de hecho escuché
la llamada a la primera oración del día, en torno a las cuatro y media, y aún
me dio tiempo a apreciar la claridad del amanecer colándose por mi ventana. Al
final, me dormí.
Obviamente, no escuché
el despertador.
No pasó nada grave,
simplemente falté a mi cita con Maria Valquiria y fui a trabajar en taxi quince
minutos más tarde. Maria Valquiria, como el resto de los robots de alta
generación, tiene un banco de datos en el que se computan las flaquezas y los
sentimientos humanos, de modo que, aunque no los comprende, los conoce; por
otro lado, dado que ella también está ayunando, sabe que estas cosas pasan. O
así lo entiendo yo, de otro modo no me explico cómo es posible que aún siga
vivo.
La clase fue un
esperpento. Todos estábamos somnolientos y con hambre, pero con energía
suficiente para trabajar, así que la cosa iba bien, normal. En un momento dado
se quejaron del ritmo de trabajo, vamos muy rápido, estamos ayunando y
estamos muy cansados. Cuando les comenté que yo también estaba ayunando, y
que llevábamos tan solo dos días en ello, se dejaron de tonterías.
Mientras hacían
ejercicios, yo le daba vueltas a la cabeza: ¿quería seguir con el ramadán? Bien
es cierto que, hasta el momento, no era tan horrible como había pensado: el
hambre no supone un gran problema, la sed, bueno, es llevadera, y lo de no
fumar… vale, eso es un asco, pero no es para tanto. ¿Cuál era mi problema
entonces? No acababa de aclararme.
La cosa es que no
sé hasta qué punto le estoy sacando algún provecho. Sigo las normas, actúo como
ellos, ¿aprendo algo? No me entran más ganas de meditar sobre la vida y sus
vicisitudes, no me siento más cerca de la cultura libia o musulmana, tampoco
más lejos. Se me ha ocurrido que es una buena situación para practicar la
meditación zen, por ejemplo, dado que vivo con el estómago vacío y
muuuuuuuuuucho tiempo libre, pero ¿es mi estado actual de desequilibrio
interior y mono de tabaco el mejor momento para aprender a meditar al estilo
oriental? ¿Sin un maestro que me dé un cachete cuando esté a punto de flaquear?
Si tengo que confiar en Markus para ese menester, no llegaré lejos, ya ha
propuesto un par de veces que nos tomemos alguna libertad…
La clase acabó, y
yo tenía una pesada sensación de acabado, de no me apetece. No paré de pensar
durante todo el trayecto de vuelta a casa. No es que tuviera mucha hambre, ni
demasiada sed, tampoco me apetecía excesivamente fumar, era la idea de no estar
sacando nada en claro, era la perspectiva de otras cinco horas esperando a la
noche, dejando deslizarse los minutos sin ganas ni posibilidad de dedicarlos a
nada, o bien la perspectiva de echarme una mega siesta para anular el día, con
lo cual volvería a trasnochar y volvería a llegar tarde al curro. Y todo eso
sin una familia, un grupo con el que poder compartir la desidia y las ganas de
cenar. Tengo a Markus, pero no solo tiene tantas dudas como yo, sino que se va
mañana a Europa y me deja solo frente al ramadán.
Hice algo de compra
antes de subir a casa. Me entretuve con lo que pude, pensé un poco más. No
acababa de decidirme, pero en algún lugar del interior sabía lo que iba a
pasar.
Finalmente, subí a
casa.
-
¿Has
pecado? - , le pregunto a Markus.
-
Sí,
lo siento.
-
No
pasa nada. Yo voy a pecar también – No le di más vueltas. Me puse un vaso de
pepsi y me encendí un cigarillo. Dos días y medio. Vaya fracaso más
estrepitoso.
Ahora me espera mi
ramadán particular. Voy a comer, a beber y a fumar, pero solo puedo hacerlo en
el búnker de mi piso, alejado del balcón. No es que me vayan a lapidar si me
ven, pero me arriesgo a no tener amiguitos hasta que se les olvide.
Y lo peor… ¿cómo se
lo digo a Hamza?
Al final no hizo
falta. Esa misma noche me mandó un mensaje:
Hi Juan, how are you? How is ramadan? My mother wants
you to have dinner with us tomorrow, ok? Bye.
Es una de las
desventajas del pecado, muchas veces le sigue el arrepentimiento.
jueves, 13 de septiembre de 2012
Killing in the name of
Supongo que os
habréis enterado todos: el martes once de septiembre una turba muy enfadada
atacó el consulado de los Estados Unidos en Bengasi, con el resultado de cuatro
estadounidenses muertos, entre ellos el mismísimo embajador. Piedras, pistolas
y fuego, muertes, y todo… ¿por una película?
sábado, 8 de septiembre de 2012
El retonno
Queridos
acompañantes, hace unos días volví a Libia. Fue deshacer la maleta y me asaltó
una sensación muy familiar: la de no haberme ido. Me ocurre cada vez que vuelvo
a un lugar, el sitio que acabo de dejar se cubre de niebla, se paraliza en una
foto casi color sepia, y mi cerebro se resetea, se reubica, es como si tuviera
un desfragmentador de contexto.
viernes, 6 de julio de 2012
Me voy de boda
Para
Laura y Francisco, cuya boda, por desgracia, seguramente me pierda.
El verano
ya está aquí, y con él os habrán llegado, estoy seguro, una multitud de bodas:
bodas de amigos, vecinos, compañeros de trabajo, familiares... supongo también
que os encantaría poder escaquearos de alguna, poder evitar el sobre, el traje
nuevo, la comilona, el desplazamiento… no me odiéis, pero yo estoy en la
situación opuesta: me invitaron a una boda, y estaba deseando ir.
Los muertos de Trípoli
9 de junio
Lo más
interesante de los viajes es ver cómo vive la gente en los sitios que
visitamos; sin embargo, no lo es menos descubrir cómo se conducen con la
muerte, cómo tratan a sus muertos. Es por esto que me gusta visitar cementerios
allá donde voy, no es una prioridad, pero si tengo la ocasión, suelo hacerlo.
viernes, 29 de junio de 2012
Decisiones
Decisiones, la vida
es una sucesión de ellas. Continuamente nos encontramos frente a dos o más
puertas, escogemos una de ellas, las otras se cierran, a menudo para no abrirse
nunca más. ¿De segundo carne o pescado? ¿Ciencias o letras? ¿Derecha o izquierda?
En mi caso, desde hace semanas veo que tengo que tomar una decisión
trascendental. A ver qué opináis.
lunes, 18 de junio de 2012
Show me the money
A los
libios les encanta llevar cosas en la mano. Ir por la calle sin llevar el
móvil, las llaves del coche, un papel o cualquier otra cosa, no sé, es como no
ir por la calle. Mires donde mires verás hombres con cosas aferradas entre los
dedos, y lo que más a gusto llevan, cómo no, es el dinero.
martes, 15 de mayo de 2012
Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?
En Trípoli hay un ejército que no utiliza armas, pero que no las necesita. Su número es alto, su visión, imponente, sus cotidianos desfiles, imparables. Es el ejército de las bulminas, el ejército de los autobuses urbanos.
No tomarás el nombre de Dios en vano
Un día conversaba con un amigo italiano y uno sueco (ciao Totti, hi suecs); el italiano y yo decíamos que los insultos y tacos en general son muy fuertes en castellano o en italiano, mientras que en sueco, en las lenguas germánicas en general, son más bien flojillos (ya, igual no es un tema de conversación que lleve muy lejos, pero qué queréis, somos así).
domingo, 29 de abril de 2012
Hamza y la teoría de la evolución
Me estaba
explicando Hamza que Adán tuvo tres hijos: de uno descienden los árabes y los
judíos, de otro los europeos y de otro los negros. Seguimos hablando, y no sé
qué le digo que me pregunta: “imagine, where the black bibel (people) come?”.
Le digo: “I don’t know, from the monkeys?”. No os hacéis idea del ataque de
risa que le dio: “from the monkeys? How from the monkeys?”. Le contesto que
todos venimos del mono, y se ríe con más fuerza: “¿del mono? ¿Estás loco? ¿Cómo
vamos a venir del mono?”, y yo “pues por la evolución”, y él “¿pero qué
evolución?”
“A ver,
Hamza, entonces, ¿cómo fue? ¿Dios creó a Adán y a su mujer, y todos venimos de
ahí?”. “¡Pues claro! ¿Cómo si no?”.
jueves, 26 de abril de 2012
Mujeres
Hablar de
las mujeres en Libia no resulta fácil. Lo primero, porque apenas hablo con
alguna, y lo segundo… bueno, ya veréis.
martes, 24 de abril de 2012
Yo tenía una casa en África
Yo tenía
una casa en África, y la casa había que limpiarla. Y entonces descubrí que en
Libia no se limpia como en España.
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