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sábado, 3 de enero de 2015

Lo que el viento se llevó... fue a mí



Queridos acompañantes, os debo una disculpa por haber desaparecido. No tengo motivos que justifiquen tal comportamiento, pero aun así intentaré daros una explicación ahora que, habiéndome ido de Libia hace meses, se cierra este blog.

martes, 25 de marzo de 2014

El cliente siempre tiene la razón



Hay una cosa de Trípoli que no logro comprender: generalizando, los libios de la ciudad son majos, abiertos y serviciales; sin embargo, basta con ponerlos a trabajar cara al público para que, por medio de alguna misteriosa mutación metabólico-exotérmica, se metamorfoseen en los seres más bordes del universo. Una de las frases más comunes entre los extranjeros viene a ser algo así: "¡si es que parece que tenga que darle las gracias por comprarle algo!", y en esta ocasión no me parece un comentario fuera de lugar, sino una buena descripción.

A los hechos me remito.

martes, 11 de marzo de 2014

Aliñando la ensalada



Como estaba previsto, el día 20 de febrero volvió a haber elecciones en Libia, en este caso con el objetivo de elegir a sesenta padres y madres de la futura constitución. El proceso, que auguraba poca eficacia, no ha decepcionado a nadie, y se ha visto adornado por bastantes novedades.

jueves, 20 de febrero de 2014

La constitución: Sillas, Escobas y un Califa Tejero



Hace tiempo que no escribo sobre política. Es cierto que no resulta el tema más atractivo, pero si me he abstenido ha sido sobre todo por una razón: no me aclaro. No tengo muy claro quién hace qué, tampoco sé bien cómo lo hace, y desde luego desconozco el cuándo.

Sin embargo, dado que más o menos toda Libia anda como yo, y que el rigor científico nunca fue el objetivo de este blog, voy a intentar haceros un croquis de la situación política actual.

domingo, 9 de febrero de 2014

Vuestro techo, nuestro suelo - Ghadames III


La ciudad vieja de Ghadames fue abandonada en dos grandes “migraciones” a la ciudad nueva: el primer éxodo data de los años 60, cuando el rey Idris construyó numerosas casas fuera de la antigua muralla; sin embargo, Bashir nos contó que sólo unas pocas familias se mudaron, ya que estaban acostumbradas a su modo tradicional de vida en las viejas casas de adobe.

En los años 80, Gadafi construyó todavía más casas, y de un día para otro se mudaron las 600 familias que seguían viviendo en la ciudad vieja.

¿Por qué? ¿Fueron obligadas a punta de pistola por el mismísimo tirano? ¿Les pagaron por mudarse?

Más bien no. Simplemente, a esas alturas ya habían visto lo prácticas que son luz eléctrica y agua corriente, y lo cómodo que resulta aparcar el coche delante de la puerta de casa.

Así, la ciudad vieja fue abandonaba, y sus ancestrales muros comenzaron a ajarse y desmoronarse… hasta que llegaron la UNESCO y el turismo. 

sábado, 21 de diciembre de 2013

Ghadames



Año y medio después de mi llegada al país, por fin lo he conseguido: he pasado un par de días en el Sáhara libiano, más concretamente en Ghadames, La Joya del Desierto.

Sin embargo, y como es habitual, el viaje empezó ya antes, con anecdotillas tenderiles y aeroportuarias.

martes, 12 de noviembre de 2013

Chomsky, Hegel, Dawkins y la trastienda



Hace un tiempo escribí una entrada en la que explicaba el nulo conocimiento que mi amigo Hamza posee sobre la Teoría de la Evolución (Darwin? Who’s that?). El hecho en sí es verídico y la entrada quedó graciosa, pero temo que al poner como ejemplo un solo caso, presenté a la juventud libia como una panda de ignorantes que creen que la tierra es plana.

Es por ello que andaba buscando un buen ejemplo de lo contrario, de una juventud más formada o, por decirlo de otro modo, intelectualmente más inquieta. 

Hace un tiempo encontré lo que buscaba… en la trastienda de una droguería.

miércoles, 3 de julio de 2013

Las carga el diablo



El otro día pasé un buen rato escribiendo esta entrada sobre los disparos en Trípoli; sin embargo, como ni quiero pecar de excesivamente frívolo, ni me gustaría transmitir a los miles de niños que diariamente leen este blog la falsa idea de que disparar un kalashnikov mola mazo, voy a profundizar un poco en el tema. 

Eso sí, voy a ceñirme al costumbrismo; de grandes combates o atentados ya os llega lo suficiente por los medios convencionales, y además, por suerte, todavía no son el pan nuestro de cada día.

Divagando con... Ikram Barcala


Mis dear acompañantes, esta semana he tenido el gusto de participar en el blog de un cangrejo ibérico con mucho sentido del humor; os pegaría aquí el resultado, pero prefiero que lo veáis en su blog, La Inmortalidad del Cangrejo. Encontráis la divagación concretamente aquí.

Sin otro particular, se despide atentamente etc, etc, etc.

domingo, 23 de junio de 2013

Diga treinta y tres IV



Apenas unos días después de habernos enfrentado a un radiografiado intensivo, Silke, Frímann y un servidor volvíamos a encontrarnos con Mohamed, dispuestos a someternos a la última, aunque no por ello menos terrorífica, fase del esperpento: el análisis de sangre.

viernes, 31 de mayo de 2013

Ma fish mushkila - Taxi Chat II



Hace ya tiempo, tuve el honor de ser llevado al curro por un libio en torno a los veinticinco, cuyo nombre nunca llegué a conocer. Lo que se adivinaba un apacible trayecto desde la universidad pública a la privada, se transformó rápidamente en un monumento al mal rollo.

martes, 28 de mayo de 2013

Bajón lingüístico



Me daba ayer un paseo por el barrio de Ben Aashur, cuando descubrí una tienda enorme, llena de especias, miel, aceite de oliva y otras cosas. Como me estaba quedando sin aceite, y el que se produce aquí es muy bueno (por mérito de la ocupación italiana y sus olivares, a los árabes no se les ocurrió probar en mil cuatrocientos años de ocupación), me pasé a preguntar si tenían aceite nacional:

-         La paz sea contigo.
-         Y contigo sea la paz.
-         ¿Tiene aceite?
-         Sí.
-         ¿Libio?
-         Sí.
-         ¿De dónde exactamente?
-         Nueve dinares el litro y medio.

Quiero creer que me tocó un dependiente algo sordo.

sábado, 4 de mayo de 2013

Orgasmo lingüístico



Hoy he ido a comprarme unas zapatillas, unas sandalias. Me hacen mucha falta, aquí ya estamos con una mínima de 20 grados y una máxima de no-lo-digo-que-lloro, y aún es mayo…

En fin, he dado un par de vueltas y no he conseguido encontrar unas que me gusten y me estén; pero no es de eso de lo que quiero hablar, sino de una breve conversación en árabe que he tenido en una de las zapaterías que he visitado.

-         La paz sea contigo.

-         Contigo sea la paz, dime.

-         ¿Tienes esta sandalia en una talla menos?

-         A ver… no. Sí tengo, pero en otro color.

-         ¿Cuál?

-         Negro.

-         Ah, bueno, por qué no.

-         ¿La quieres ver?

-         Dame, sí, quizás esté bien.

-         ¿De dónde eres? ¿eres sirio?

Se me ponen los pelos como escarpias solo de recordarlo.

sábado, 27 de abril de 2013

Una de números



Como todos sabréis, los números que utilizamos en Europa proceden de los árabes; estos señores con turbante y un gran amor hacia la matemática conquistaron la península ibérica, y a través de ella extendieron la nueva numeración por todo el continente, desbancando así a la numeración romana o a la cirílica (¿?), las cuales, entre otros defectos, carecían del 0.

Siendo eso así, yo esperaba llegar a Libia y, al menos, comprender los números desde el primer día… ¡pero no! ¡Resulta que usan otros! ¡Y los que para mí son normales, ni siquiera los inventaron los árabes! ¡Todo es mentira! 

domingo, 10 de febrero de 2013

Maqueando el piso V



Queridas amigas, queridos amigos, os damos la bienvenida una semana más a esta vuestra revista Salam Aleikum, la publicación que os muestra la vida de los famosos (libios).

Hoy es un día muy especial, ya que Lorenzo Pardo nos ha abierto las puertas de su nueva casa en el centro de Trípoli. Os invitamos a recorrerla con nosotros, y a no perderos nuestro reportaje en la página 62: Hamza y Maria Valquiria, ¿montaje o planes de boda?

jueves, 10 de enero de 2013

Feliz Libiadad


Lo admito, soy de esos que suelen decir que la Navidad no les gusta; sin embargo, lo digo con la boca pequeña, ya que, al final, la disfruto un montón. El caso es que en esas fechas me suele acometer una extraña tristeza, por no hablar de lo negro que me pone la sobredosis de villancicos y publicidad; pero luego llegan las cenas familiares, los encuentros con amigos, las felicitaciones de gente con la que no has hablado en todo el año… para cuando llega el día de reyes, que es mi momento favorito de la navidad, vuelvo a sorprenderme con que me lo he pasado muy bien, y con que me da pena que se acabe.

¿Cómo se vive la Navidad en Libia? Alejado de la familia y los amigos, en un ambiente que no celebra, que no conoce estas fechas… da igual que te guste la navidad o no, en momentos así, la echas de menos.

viernes, 4 de enero de 2013

Ya quisiera uno


Me consta que todos vosotros y todas vosotras sabéis lo que es aprender un idioma, al menos por la escuela o el instituto; lo que muchos quizá no habéis vivido es el proceso de hacerlo en su ambiente, en el país donde es lengua mayoritaria, y para más inri sin tener conocimientos previos. Esta magistral escena de la película Guerrero número 13 describe el proceso de aprendizaje a la perfección, aunque exagerando la eficacia del sistema:




La música disonante del idioma que no entiendes, la sorpresa de las primeras palabras inconexas que, casi sin darte cuenta, alcanzas a comprender; la maravilla de la primera frase con sentido que consigues cazar, el primer día que adivinas el tema de una conversación y, por supuesto, el momento esplendoroso en que te decides a hablar como una persona mayor. La escena es real como la vida misma.

Es verdad que no se puede aprender noruego en unos meses de viaje, pero casi; si no hablas ni una palabra de otros idiomas, si te metes a fondo en el ajo, en poco tiempo estarás chapurreando como un campeón.

En Libia no lo estoy viviendo así, por diversos motivos no me niego a hablar cualquier idioma que no sea el árabe, pero en Alemania mi primera frase era I don’t speak English, y me fue muy bien; espero que pronto pueda empezar a hacer lo mismo aquí, y ya sabéis, si os da la ventolera de mudaros a Malasia y queréis aprender, hablad malayo y sólo malayo.



lunes, 19 de noviembre de 2012

Y la luz se hizo


Mi aventura con el árabe empezó a lo grande: conseguí un libro que te enseña el alfabeto, me propuse aprenderme un par de letras cada día, y hete aquí que en un mes sabía escribir.

Obviando el hecho de que el alfabeto árabe (también llamado alifato, tomando el nombre de la primera letra, alif) es mucho más fácil de lo que parece, me envalentoné y me di a la tarea de aprender vocabulario y gramática. Ayudándome de esta página escribía palabras varias, leía expresiones, hacía ejercicios, y no me iba mal… pero estaba en España, y no tener la necesidad de utilizar el idioma me permitía ocultarme a mí mismo la terrible verdad: tan pronto como cerraba el cuaderno, todo lo aprendido se desvanecía.

Después vine aquí. Se me hizo claro que mi árabe, más que escaso, era nulo, y me puse a estudiar más en serio… con idéntico resultado. Aún no puedo decir si la gramática de este idioma es fácil o difícil, pero está claro que no se parece en nada a la del nuestro; el vocabulario me entra por una oreja y se va por la otra, la pronunciación es un sarao de vocales largas y cortas, de sonidos guturales y nasales, de aspiraciones y cierres de la glotis (un órgano que creo no haber usado nunca hasta llegar aquí), los verbos funcionan como quieren y cuando quieren y, para colmo, aun conociendo el abecedario no puedes leer, porque las vocales no se escriben.

Tras varios libros, CDs, tándems y cuadernos me rendí a la evidencia: necesitaba un maestro.

Pero claro, ponte a buscar un curso de árabe en la Libia de la posguerra; no abundan precisamente, y los que hay son por la tarde… que es cuando yo trabajo. Los meses pasaban, las puertas se cerraban una tras otra, mi árabe mejoraba al ritmo del castellano de este prohombre… podéis imaginar mi zozobra, las noches sin dormir, el vagabundeo por las calles de Trípoli en busca de un docente cualquiera, las penosas borracheras a base de zumo de pera y cappuccino…

Hasta que se hizo la luz. Y la luz se llama Luciano.

jueves, 18 de octubre de 2012

Wallahi


Wallahi significa algo así como te lo juro por Dios, aunque creo que literalmente es Dios mío (vale, no sueno muy fiable); por aquí la expresión se oye sin descanso y, como sabéis, no es ni mucho menos la única vez que se echa mano del nombre del creador. Para ilustrar el exceso, me he inventado un diálogo entre dos amigos que se encuentran por la calle, pero sin exagerar ni un ápice, he oído charlas así a puñaos. Wallahi.

viernes, 29 de junio de 2012

Decisiones


Decisiones, la vida es una sucesión de ellas. Continuamente nos encontramos frente a dos o más puertas, escogemos una de ellas, las otras se cierran, a menudo para no abrirse nunca más. ¿De segundo carne o pescado? ¿Ciencias o letras? ¿Derecha o izquierda? En mi caso, desde hace semanas veo que tengo que tomar una decisión trascendental. A ver qué opináis.