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martes, 25 de marzo de 2014

El cliente siempre tiene la razón



Hay una cosa de Trípoli que no logro comprender: generalizando, los libios de la ciudad son majos, abiertos y serviciales; sin embargo, basta con ponerlos a trabajar cara al público para que, por medio de alguna misteriosa mutación metabólico-exotérmica, se metamorfoseen en los seres más bordes del universo. Una de las frases más comunes entre los extranjeros viene a ser algo así: "¡si es que parece que tenga que darle las gracias por comprarle algo!", y en esta ocasión no me parece un comentario fuera de lugar, sino una buena descripción.

A los hechos me remito.

lunes, 7 de octubre de 2013

La Ley Seca



7 de septiembre de 2013

Efectivamente, no contentos con los cortes de electricidad, a primeros de septiembre la ciudad de Trípoli, expectante y gozosa, comenzó a disfrutar de un corte de agua por tiempo indefinido.

¿No quedaba agua en los acuíferos del sur? ¿Se averiaron las gigantescas bombas que hacen fluir el líquido elemento hasta la capital? ¿Se trataba quizá de una radical medida ecologista?

Nada de eso, queridos acompañantes; el cierre del grifo, al parecer, debemos atribuírselo a un secuestro. 

lunes, 26 de agosto de 2013

Recuerdos del último Ramadán



Este año solo he pasado en Libia los primeros tres días del Ramadán, y no he intentado ayunar ni uno. Sin embargo, y de forma inevitable, he vivido los preliminares, y me he pasado después los tres días sin comer, beber ni fumar en público. 

Haciendo memoria, hay un par de cosas que me han llamado la atención durante esas dos semanas de tremenda anticipación, así que aquí os las pongo.

viernes, 14 de junio de 2013

Homeless Rats



El otro día me terminé mi primera novela Libia, se trata de esta:




Puedo decir con satisfacción que este libro me puso a la altura del libio medio. ¿Por qué digo esto? Cuando lo vi en la librería, automáticamente pensé que trataría de la revolución, ya que Gadafi llamó ratas a los manifestantes, término del que estos, después, se apropiaron con orgullo; pues bien, cada vez que se lo he enseñado a algún libio, este ha reaccionado igual que yo: ¿Homeless Rats? ¿De qué trata, de Gadafi? ¿De la revolución?

Mi gozo, sin embargo, se fue rápidamente al pozo. Compré el libro sin comprobar nada más que la nacionalidad libia del autor, y después, ya en casa, vi que no trataba para nada sobre la revuelta. Suspiro.

Os cuento (sin demasiado spoiler) la trama de la novela.

viernes, 24 de mayo de 2013

Clandestino



Haced una cosa: ahora que estamos en primavera, prestad atención a las parejas que veáis por la calle. Seguramente os crucéis con novios que van de la mano, o se besan mientras el semáforo cambia de rojo a verde, o directamente retozan por algún césped en medio de un lote descomunal. Dependiendo del lugar en que viváis, estas escenas serán más o menos habituales, pero en cualquier caso no serán nada del otro mundo.

En Libia no son nada del otro mundo; son de otra dimensión.