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sábado, 3 de enero de 2015

Lo que el viento se llevó... fue a mí



Queridos acompañantes, os debo una disculpa por haber desaparecido. No tengo motivos que justifiquen tal comportamiento, pero aun así intentaré daros una explicación ahora que, habiéndome ido de Libia hace meses, se cierra este blog.

domingo, 9 de febrero de 2014

Vuestro techo, nuestro suelo - Ghadames III


La ciudad vieja de Ghadames fue abandonada en dos grandes “migraciones” a la ciudad nueva: el primer éxodo data de los años 60, cuando el rey Idris construyó numerosas casas fuera de la antigua muralla; sin embargo, Bashir nos contó que sólo unas pocas familias se mudaron, ya que estaban acostumbradas a su modo tradicional de vida en las viejas casas de adobe.

En los años 80, Gadafi construyó todavía más casas, y de un día para otro se mudaron las 600 familias que seguían viviendo en la ciudad vieja.

¿Por qué? ¿Fueron obligadas a punta de pistola por el mismísimo tirano? ¿Les pagaron por mudarse?

Más bien no. Simplemente, a esas alturas ya habían visto lo prácticas que son luz eléctrica y agua corriente, y lo cómodo que resulta aparcar el coche delante de la puerta de casa.

Así, la ciudad vieja fue abandonaba, y sus ancestrales muros comenzaron a ajarse y desmoronarse… hasta que llegaron la UNESCO y el turismo. 

sábado, 1 de febrero de 2014

La Perla del Desierto - Ghadames II



Las ciudades libias que he visitado hasta ahora pueden calificarse de muchos modos: interesantes, diferentes, curiosas, extrañas, exóticas, tranquilas, caóticas… se me ocurren docenas de adjetivos que podrían describirlas, pero hay uno que, al menos de momento, sólo puedo aplicarle a Ghadames y a ninguna otra ciudad de este país: bonita.

martes, 14 de enero de 2014

En la casa del conejo



En un agujero en el suelo vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, desagradable, lleno de restos de gusanos y olor a cieno, ni tampoco un agujero seco, vacío y polvoriento, sin un lugar para sentarse o comer: era un agujero-hobbit, y eso implica comodidad.

El Hobbit, J.R.R. Tolkien


Bueno, la verdad es que las casas-cueva de la Sierra de Nafusa nunca fueron habitadas por hobbits; además, sí que están muy polvorientas, al menos ahora que nadie vive en ellas… sin embargo, en Yefren visitamos una casa cueva digna del mismísimo Bilbo Bolsón.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Ghadames



Año y medio después de mi llegada al país, por fin lo he conseguido: he pasado un par de días en el Sáhara libiano, más concretamente en Ghadames, La Joya del Desierto.

Sin embargo, y como es habitual, el viaje empezó ya antes, con anecdotillas tenderiles y aeroportuarias.

martes, 3 de diciembre de 2013

La Paja y la Viga



Estoy siguiendo con mucho interés (y con los ojos como platos) todo lo que está ocurriendo en Egipto (golpe de estado, combates, prohibición de manifestaciones, etc). Además, los miles de tunecinos que viven en Trípoli me van contando cosas de Túnez, que parece hallarse en una situación más tranquila. Por último, y como bien sabéis, procuro estar al día de lo que pasa en Libia.

Todo esto no me hace más o menos listico que otros, ya que, aparte de hablar con la gente, básicamente me limito a leer periódicos, que no son más que percepciones de otra gente, no son la realidad. Pero hay una conclusión a la que sí he llegado.

jueves, 27 de junio de 2013

Haciendo el bereber IV



Eran las seis de la mañana, los mosquitos se estaban poniendo morados con mi inocente sangre, en la habitación hacía un calor infernal… empapado en sudor, me levanté, vi a Hakím durmiendo en el otro extremo de la alfombra, y salí a la calle.

Había amanecido ya. Fuera, el ambiente era fresco y soplaba un poco el aire. Mi único acompañante en el exterior era el dromedario, que seguía viendo pasar las horas en la misma posición del día anterior.

sábado, 27 de abril de 2013

Una de números



Como todos sabréis, los números que utilizamos en Europa proceden de los árabes; estos señores con turbante y un gran amor hacia la matemática conquistaron la península ibérica, y a través de ella extendieron la nueva numeración por todo el continente, desbancando así a la numeración romana o a la cirílica (¿?), las cuales, entre otros defectos, carecían del 0.

Siendo eso así, yo esperaba llegar a Libia y, al menos, comprender los números desde el primer día… ¡pero no! ¡Resulta que usan otros! ¡Y los que para mí son normales, ni siquiera los inventaron los árabes! ¡Todo es mentira!