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miércoles, 23 de abril de 2014

Salúdame, salúdame muuuuuchooooo



Los libios, e imagino que los árabes en general, se saludan mogollón. Se saludan muchísimo. Se saludan de manera inverosímil, tanto, que seguramente no os creáis algunas partes de esta entrada.

En los saludos libios, lo importante no es qué se dice, sino cómo y cuántas veces se dice. Vamos a ver.

viernes, 3 de enero de 2014

Otra navidad en Libia



Por segundo año consecutivo he pasado las fiestas en Trípoli y, la verdad por delante, en la ciudad no he vivido muchas cosas dignas de contar. Es más, en realidad preferiría publicar algo sobre mis últimos viajes a Ghadames, Yefren, Leptis Magna y Ghat, pero tengo en la cabeza tanta información sobre ellos, que no sé cuándo lograré terminar las entradas correspondientes. 

Sin embargo, no quiero tener parado el blog hasta entonces, de ahí que os haya preparado esta pequeña cesta de navidad.


domingo, 1 de diciembre de 2013

Namús


Llegué al piso el día anterior a la nochevieja de 2012, poco después del fin del mundo maya. Los propietarios ya se habían mudado, Rudolf estaba en Alemania disfrutando de su familia y de la cerveza con alcohol, todas las copias de la llave estaban en mi poder… la nueva situación parecía agradable y prometedora, pero mi recién estrenado hogar me deparaba una terrible sorpresa, un horror intenso e inesperado.

Porque no estaba solo.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Charlotte y las mujeres



Ha llegado un nuevo habitante a la casa de Plaza Argelia. Se llama Charlotte y le ha traído luz a mi extraño ecosistema germano-libioso.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Aventuras y desventuras de un pobre desgraciado I


La verdad es que tengo bastantes cosas que contar, pero entre el caloruzo que hace, los cortes de luz y ahora también los cortes de agua, no acabo de ponerme. Pero bueno, aquí os narro el tortuoso camino que me condujo a las vacaciones de verano.

viernes, 15 de marzo de 2013

jueves, 14 de febrero de 2013

Gotas caen


En Trípoli he vivido ya las cuatro estaciones y, hasta hace un par de semanas, todas tenían algo en común: la falta de lluvia.

En primavera no llovió ni un solo día, mientras que en verano y en otoño hubo dos o tres tormentas… de cinco minutos.

A mí me encanta la lluvia, así que podéis imaginaros lo contrariado que estaba. A finales de enero, sin embargo, comenzó a llover. Y en serio.
  

miércoles, 13 de febrero de 2013

Cariño, traigo invitados a cenar


La hospitalidad árabe es proverbial, y Libia no hace sino confirmar el tópico. Si un libio os invita a su casa, ya sea para comer, cenar o dormir, durante el tiempo que paséis en su casa seréis los amos del cotarro, y los habitantes del lugar, vuestros sirvientes (o, mejor dicho, sirvientas, ya que el hombre invita y la mujer trabaja).

A grandes rasgos, la invitación a comer suele transcurrir así: uno se descalza en la puerta y es conducido al salón, toma asiento, y se cierra la puerta; al poco rato, alguien llamará, el anfitrión saldrá, y reaparecerá portando mágicamente una bandeja con dulces, frutas, té, leche, dátiles, cualquier tipo de aperitivo. Tras pasar algo más de tiempo, llamarán nuevamente a la puerta, indicando que podemos salir al comedor.

Al entrar a la casa ya estuvimos en el comedor, y su mesa (o alfombra) estaba vacía, pero ahora está repleta de comida y bebida; damos buena cuenta de lo que las mujeres de la casa han preparado, y volvemos a la sala de estar, cuya puerta cerraremos, y esperaremos pacientemente a que una mano invisible llame, anunciando la llegada del postre, generalmente fruta.

Tras un rato de charla, nos retiramos educadamente, y podremos apreciar que la mesa (o alfombra) del comedor vuelve a estar despejada, como si nada hubiera pasado. Uno se pregunta si los libios conviven con mujeres o con elfos domésticos.

Todo esto está muy bien, pero ¿qué pasa si se da la situación contraria? ¿Qué ocurre cuando el europeo es anfitrión, y los libios invitados?

Hace un par de días tuve ocasión de comprobarlo, ya que invité a cenar a mis amigos Ghaleb, Ahmed, Mohamed y Karím.
  

domingo, 10 de febrero de 2013

Maqueando el piso V



Queridas amigas, queridos amigos, os damos la bienvenida una semana más a esta vuestra revista Salam Aleikum, la publicación que os muestra la vida de los famosos (libios).

Hoy es un día muy especial, ya que Lorenzo Pardo nos ha abierto las puertas de su nueva casa en el centro de Trípoli. Os invitamos a recorrerla con nosotros, y a no perderos nuestro reportaje en la página 62: Hamza y Maria Valquiria, ¿montaje o planes de boda?

sábado, 9 de febrero de 2013

El Compañero Misterioso


En unos días llega un nuevo personaje, una especie de Markus Reloaded, es decir, será mi compañero de piso y de trabajo.

Sé poco de él: tiene unos cincuenta, es alemán, y lleva tres años viviendo en un país cuyo nombre termina en tán y no empieza por Afgani ni por Españis.

Tengo ganas de que llegue, para quitarme la intriga; al fin y al cabo, pasaré con él un montón de horas, y espero que sea majete. Ya os iré contando.

domingo, 3 de febrero de 2013

Maqueando el piso IV


La mañana de autos me levanté a las siete de la mañana, media hora antes de la cita acordada con Haiter. Seguro como estaba de que este llegaría como pronto a eso de las ocho (Libia y los horarios, ya sabéis), me fui a desayunar al bar de abajo.

El desayuno tradicional de los bares libios consiste en lo siguiente: café, zumo de naranja o batido de frutas (fresa, mango o plátano), y como plato fuerte bien croissant con chocolate, miel y almendras, o bien sándwich de queso o atún; yo suelo decantarme por el croissant, que aquí llaman biriosh (brioche, se entiende).

Estaba apurándome el café cuando Haiter llamó, a eso de las 7:35, y no llamó antes porque no le daban la furgoneta. Piensa mal y fallarás.

sábado, 2 de febrero de 2013

Maqueando el piso III


¿Cuánto tarda uno en cambiarse de piso? No hay estudios al respecto, pero la experiencia me dice que una mañana suele bastar; sin embargo, en Libia todo lleva un ritmo diferente, y el país no pierde ocasión de recordarme que mi vida no es ni de lejos el producto de mis decisiones, sino de todo lo que hay a mi alrededor.

Fue por eso que, aunque el glorioso día de mi (in’shallah) última mudanza libia cayó en sábado, el proceso se remonta al jueves anterior.

jueves, 10 de enero de 2013

Feliz Año Libio


Tras la Navidad, como suele pasar, llegó la Nochevieja y su correspondiente fiestón global… pero en Libia no. Otros países árabes sí la celebran, pero sólo por influencia occidental, ya que el año nuevo musulmán comenzó el pasado 15 de noviembre. En Libia… bueno, se hizo lo que se pudo.

viernes, 4 de enero de 2013

Buscando piso IX


Mis dear acompañantes, evitad hacer negocios con libios y con alemanes a la vez. Voy a narraros esquemáticamente el proceso mediante el cuál conseguí hacerme con el precioso piso de la Plaza Argelia:


jueves, 3 de enero de 2013

Buscando piso VIII


Parece que he encontrado piso. No es seguro, no confío en la palabra de nadie desde el momento que me dicen insh’allah, pero en principio lo tenemos apalabrado. ¿Tenemos? Sí, tenemos. Parece que se incorpora un nuevo personaje a mi vida.
  

martes, 30 de octubre de 2012

Buscando piso VII


Ahí seguimos, mis dear acompañantes, dale que te pego buscando un hogar. He visto unos cuantos pisos más, sobre todo gracias a que voy asumiendo mejor los métodos de búsqueda libios, es decir, le pregunto a todo quisqui si sabe de algún piso en alquiler; sin embargo, la historia más simpática no se la debo a mi recién estrenada pericia, sino, cómo no, a Hamza.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Buscando piso VI


Sí, dear acompañantes (con el inglés me ahorro escribir queridos y queridas), estamos en las mismas de meses atrás: buscando piso.

La verdad es que llevo en ello más de un mes; no quería comentarlo porque no era materia especialmente chistosa y/o interesante, y también porque estoy hasta los tamarindos del asunto, y temía que me diera la depresión. Sin embargo, ambas circunstancias han variado en las últimas semanas: piso no he encontrado, pero ya me he acostumbrado al asunto y no me agobia tanto, me lo tomo a guasa; en cuanto a lo otro, bueno, Libia en general y Hamza en particular se dan buena maña en teñir cualquier cosa de risas, ojoplatismo o incredulidad. 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Y se fue Markus


En julio, dos días antes de que yo me fuera de vacaciones a España, Markus se fue a Alemania; la diferencia entre su vuelo y el mío, es que el suyo era solo de ida.
  

lunes, 18 de junio de 2012

Show me the money


A los libios les encanta llevar cosas en la mano. Ir por la calle sin llevar el móvil, las llaves del coche, un papel o cualquier otra cosa, no sé, es como no ir por la calle. Mires donde mires verás hombres con cosas aferradas entre los dedos, y lo que más a gusto llevan, cómo no, es el dinero.

lunes, 11 de junio de 2012

Radio Patio

Cuando llegué a Trípoli, los tres pisos de mi bloque estaban recién pintados y vacíos; en un mes los habíamos llenado. No creo haber comentado que mi casero (os acordáis, ese señor que se fue a veranear a Sodoma y volvió escaldado) es el dueño de todo el bloque. Le llamaremos Mister Freddy, en honor al cantante de Queen, con el que tan bien se habría llevado.