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sábado, 3 de enero de 2015

Lo que el viento se llevó... fue a mí



Queridos acompañantes, os debo una disculpa por haber desaparecido. No tengo motivos que justifiquen tal comportamiento, pero aun así intentaré daros una explicación ahora que, habiéndome ido de Libia hace meses, se cierra este blog.

martes, 15 de abril de 2014

A primavera chegou


Querid@s acompañantes, no he ido sin avisar. Llevo tiempo sin publicar nada debido a un feliz acontecimiento: ¡he tenido vacaciones!

Sí, desde el lejano octubre de 2013, cuando ya tuve una semanita libre, no había parado de enseñarle a los libios la simpática lengua de Goethe, pero el mes de abril ha traído un nuevo descanso. Lo he pasado en el maravilloso país de Egipto.

Esta entrada particular trata sobre eso, y es que quiero saber vuestra opinión. Como podéis imaginar, unos días en Egipto dan para mucho: paisajes extraños, personajes increíbles, situaciones absurdas/divertidas/inconcebibles... si a esto le sumamos la situación política del país, y la inevitable comparación con Libia, las vacaciones acaban teniendo mucha miga.

A lo que voy: ¿os gustaría que escribiera alguna crónica sobre Egipto, una especie de bonus track? Paseaba por allí planeando cómo contar algunas cosas, una especie de deformación profesional que me ha provocado este blog, pero no quiero meterme en camisas de once varas sin saber si os interesaría leerlas o no.

Bien, ya me diréis. Y para que esta entrada no quede tan vacía de contenido, os añado unas fotos de la primavera libiana, que llega cargadita de flores.


martes, 25 de marzo de 2014

El cliente siempre tiene la razón



Hay una cosa de Trípoli que no logro comprender: generalizando, los libios de la ciudad son majos, abiertos y serviciales; sin embargo, basta con ponerlos a trabajar cara al público para que, por medio de alguna misteriosa mutación metabólico-exotérmica, se metamorfoseen en los seres más bordes del universo. Una de las frases más comunes entre los extranjeros viene a ser algo así: "¡si es que parece que tenga que darle las gracias por comprarle algo!", y en esta ocasión no me parece un comentario fuera de lugar, sino una buena descripción.

A los hechos me remito.

jueves, 27 de febrero de 2014

El castillo entre las dunas - Ghadames IV



Tras el intensivo paseo por la ciudad vieja, la última gran atracción que nuestro guía Bashir nos había preparado consistió en una excursión al desierto. El plan era visitar la gran duna de Ghadames y su… ¡castillo romano!

Ghadames está situada en un punto estratégico bastante importante, la triple frontera entre Libia, Túnez y Argelia. Desde la ciudad, situada en llano, no se aprecia gran cosa, pero a unos diez kilómetros se alza un promontorio natural desde el que se ven kilómetros y kilómetros de llanura desértica. Ese sería nuestro destino.

Bashir nos consiguió un coche todoterreno, vehículo sin el cual es difícil moverse por el desierto. A eso de las cuatro y media de la tarde, dos horas antes del atardecer, nos pusimos en camino.

domingo, 16 de febrero de 2014

Celebrando la Revolución II - Alegría



Era de esperar; si me descuido un poco más, llega el tercer aniversario de la Revolución del 17 de febrero antes de que haya escrito sobre el segundo. Vamos a ello.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Dame más gasolina



¿Qué es la ironía?

Un buen ejemplo de ironía es el náufrago que, rodeado de un inmenso mar, acaba muriendo de sed. 

Otra gran ironía es el caso de un país que, pese a tener petróleo hasta en el petróleo, se tira dos semanas con escasez de gasolina.

Ese país, por supuesto, es Libia.

martes, 3 de diciembre de 2013

La Paja y la Viga



Estoy siguiendo con mucho interés (y con los ojos como platos) todo lo que está ocurriendo en Egipto (golpe de estado, combates, prohibición de manifestaciones, etc). Además, los miles de tunecinos que viven en Trípoli me van contando cosas de Túnez, que parece hallarse en una situación más tranquila. Por último, y como bien sabéis, procuro estar al día de lo que pasa en Libia.

Todo esto no me hace más o menos listico que otros, ya que, aparte de hablar con la gente, básicamente me limito a leer periódicos, que no son más que percepciones de otra gente, no son la realidad. Pero hay una conclusión a la que sí he llegado.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Al final, pasó



El viernes 15 de noviembre, Trípoli vivió su primera gran tragedia humana desde el final de la guerra. El goteo de inseguridad, secuestros, asesinatos y reyertas terminó por hartar a la ciudadanía y, ante sus protestas, la milicia mostró su verdadero rostro.

martes, 12 de noviembre de 2013

Chomsky, Hegel, Dawkins y la trastienda



Hace un tiempo escribí una entrada en la que explicaba el nulo conocimiento que mi amigo Hamza posee sobre la Teoría de la Evolución (Darwin? Who’s that?). El hecho en sí es verídico y la entrada quedó graciosa, pero temo que al poner como ejemplo un solo caso, presenté a la juventud libia como una panda de ignorantes que creen que la tierra es plana.

Es por ello que andaba buscando un buen ejemplo de lo contrario, de una juventud más formada o, por decirlo de otro modo, intelectualmente más inquieta. 

Hace un tiempo encontré lo que buscaba… en la trastienda de una droguería.

martes, 29 de octubre de 2013

Asistente de ífico



Sí, lo sé, en una entrada anterior llamé a los autobuses urbanos bulminas y no íficos, pero es que con el paso del tiempo he constatado que, de los dos términos, el segundo es el más utilizado.

Ífico es la manera libia de pronunciar la palabra Iveco, una marca italiana dedicada a la producción de furgonetas, camiones y hasta tanques. Todos los autobuses urbanos de Trípoli son productos de esa empresa, y a juzgar por el estado en que se encuentran, fueron fabricados hace muchos años.

Sin embargo, no es mi intención escribir sobre consideraciones etimológicas, sino contaros un par de anécdotas, así como mi propia experiencia como asistente de ífico.

miércoles, 21 de agosto de 2013

¡Lorenzo, maniféstate!



Quizás alguien se haya dado cuenta de que llevo más de un mes sin publicar nada, y es porque me he ido de vacaciones a España, así, sin avisar ni nada. Me cuentan mis contactos en Silicon Valley que, ante la falta de novedades libianas, la actividad en internet se ha reducido al 3’58% de lo que es habitual, así que he decidido ponerme de nuevo manos a la obra.

La verdad, lo que he visto y hecho por Europa se merecería más de una crónica. Por ejemplo, he descubierto que bañarse en una poza es de lo mejor (y de lo más frío) que te puede ocurrir en la vida, he pasado por zonas de España que no conoce casi nadie y que tienen una naturaleza apabullante, he visitado pueblos aragoneses petados de arte e historia, pero que parecen cerrados por derribo, me he echado varios centenares de cañas fresquitas (ya, bueno, eso no suena tan especial, pero a mí se me escapa la lagrimeja), he constatado que los Alpes son muy altos y tienen nieve en verano, y por si todo esto fuera poco, cuando llegué a mi pueblo me topé con el hecho ominoso de que hacía más calor (literalmente, yo como siempre todo rigor) que en la mismísima Trípoli, a dos pasos del Sahara.

Las vacaciones, sin embargo, pasaron como un suspiro, y esta mañana he vuelto a Libia. Tras la típica discusión de aeropuerto con el taxista (¿te crees que soy tonto? ¿Cómo me voy a creer que eso es el precio normal por ir al centro, no ves que te estoy hablando en libio????), pude disfrutar del amoroso tráfico local, con sus entrañables derrapes y sus melosos insultos. A las pocas horas de estar aquí, ya intentaba otro taxista que me convirtiera al Islam, esa fijación que tanto se estila por estos lares. Al llegar a casa he descubierto que se ha instalado un ejército de hormigas, y Mirco dice que en el país la guerra está a punto de estallar (o algo), pero la gente en la calle bebe café y conversa como si estuvieran esperando a que comience un partido de tercera regional…

Así, sentado en mi cuarto, con la mezquita a mi izquierda y una cerveza sin alcohol a mi derecha, tengo la sensación de que nada ha cambiado, y a la vez ganas de ver en qué medida me equivoco. Voy a ponerme un poco al día (en vacaciones me someto a un autoimpuesto bloqueo informativo), a charlar con la gente, y en cuanto me entere de cosas o me suceda algo simpático os lo cuento (y me encantaría que me dierais vuestra opinión de vez en cuando, ejem, ejem).

¡Salud!

P.S: acabo de oír fuegos artificiales. Mucho, mucho, no ha cambiado el asunto, no.

domingo, 30 de junio de 2013

Papá Estado



Libia ha sido durante los cuarenta y dos años de Gadafi un Estado de inspiración socialista, basado en lo que se llamó Socialismo de la Tercer Vía. El ideario de tan ínclita corriente política se detalla en el Libro Verde, algo así como la Biblia del régimen.

No pienso ponerme a explicar en qué consistía exactamente dicha filosofía, sino comentar una parte de ella que sigue vigente: La subvención estatal. 

jueves, 27 de junio de 2013

Haciendo el bereber IV



Eran las seis de la mañana, los mosquitos se estaban poniendo morados con mi inocente sangre, en la habitación hacía un calor infernal… empapado en sudor, me levanté, vi a Hakím durmiendo en el otro extremo de la alfombra, y salí a la calle.

Había amanecido ya. Fuera, el ambiente era fresco y soplaba un poco el aire. Mi único acompañante en el exterior era el dromedario, que seguía viendo pasar las horas en la misma posición del día anterior.

domingo, 23 de junio de 2013

Diga treinta y tres IV



Apenas unos días después de habernos enfrentado a un radiografiado intensivo, Silke, Frímann y un servidor volvíamos a encontrarnos con Mohamed, dispuestos a someternos a la última, aunque no por ello menos terrorífica, fase del esperpento: el análisis de sangre.

lunes, 17 de junio de 2013

En el cine



Va para D, J y J, que existen en el plano físico de la realidad y no son la abuela ni la carretera.

Estaba ayer hablando en skype con dos de mis hermanos, cuando uno comentó: van a estrenar Superman, ¿pensáis ir a verla?

Ante el ataque de risa que me dio, mi hermano se apresuró a disculparse por nombrar la soga en casa del ahorcado, y es que en Trípoli los cines han sido erradicados de toda la ciudad.

¿Toda? ¡No! En un rincón del centro, un irreductible cine italiano resiste ahora y siempre a... no sé cómo acabar el chiste. El caso es que hoy he estado en el cine.

martes, 4 de junio de 2013

Vaselina


Los medios libios (y este blog) llevan tiempo aventurando cuál será el alcance real de la nueva Ley de Aislamiento Político (PIL), ley que aparta de la vida pública a todo aquel que haya ocupado cargos relevantes durante la dictadura de Gadafi. La nueva normativa entrará en vigor mañana 5 de junio, y sus consecuencias, si bien relativamente imprevisibles, se adivinan muy traumáticas.

No me gusta ponerme tremendista, pero es posible que el país se haya pegado un buen tiro en el pie. Voy a intentar presentaros un análisis general del cuadro que tenemos delante.

domingo, 2 de junio de 2013

Cuando muere el titiritero

Hace ya varias semanas di por casualidad con República de Bananas, blog de Javier Triana, periodista afincado en África en general, y Kenia en particular. En uno de sus artículos explica someramente la influencia que Gadafi ejercía sobre numerosos países africanos, influencia que esta imagen, sacada del periódico canadiense Globe and Mail, ilustra muy bien:




Bien, Javier Triana explica aquí lo que significa el mapa, y hay más información en esta estupenda página sobre África, GuinGuinBali. Mi plan es resumiros la situación antes y, sobre todo, después de la muerte del dictador libio.

lunes, 27 de mayo de 2013

Diga treinta y tres III



Ya llevo más de un año aquí, y eso se nota, por ejemplo, en que comienzo a vivir cosas por segunda vez; ya se han repetido el día de la madre, el día del trabajo, y también mi momento favorito del año: la revisión médica.

Si os acordáis de cómo me fue la última vez, comprenderéis que la idea no me hacía especial ilusión. Sin embargo me sometí dócilmente al duro trance, y, como no hay mal que por bien no venga, tengo un par de anécdotas que contaros.

miércoles, 15 de mayo de 2013

¡Paion, Paion!



Uno de mis primeros recuerdos de Trípoli son los disparos. Tras el primer paseo por la ciudad, y una sabrosa cena a base de pescado, estaba yo leyendo en la cama cuando los oí: tiros de ametralladora (o eso creo, en esa época no era tan experto como ahora).

Aquella noche los disparos, sumados al hecho de que en torno a las cinco de la mañana un señor me gritaba al oído que Alá es más grande, me hicieron plantearme la siguiente pregunta:

¿Qué se me habrá perdido a mí aquí?

La llamada a la oración no ha vuelto a despertarme nunca más, pero los disparos los he oído a diario durante casi un año, habiéndose reducido mucho en los últimos meses. Ahora bien, ¿a qué tanto disparar? Y lo que es más, ¿dónde acaban tantas balas?

sábado, 11 de mayo de 2013

Medina Qadima



La ciudad vieja. Sí, Trípoli también tiene, y también es una exótica y mareante maraña de calles estrechas y vías sin salida, como nos solemos imaginar la parte vieja de las ciudades árabes, o al menos como me la imagino yo.