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martes, 25 de marzo de 2014

El cliente siempre tiene la razón



Hay una cosa de Trípoli que no logro comprender: generalizando, los libios de la ciudad son majos, abiertos y serviciales; sin embargo, basta con ponerlos a trabajar cara al público para que, por medio de alguna misteriosa mutación metabólico-exotérmica, se metamorfoseen en los seres más bordes del universo. Una de las frases más comunes entre los extranjeros viene a ser algo así: "¡si es que parece que tenga que darle las gracias por comprarle algo!", y en esta ocasión no me parece un comentario fuera de lugar, sino una buena descripción.

A los hechos me remito.

jueves, 27 de febrero de 2014

El castillo entre las dunas - Ghadames IV



Tras el intensivo paseo por la ciudad vieja, la última gran atracción que nuestro guía Bashir nos había preparado consistió en una excursión al desierto. El plan era visitar la gran duna de Ghadames y su… ¡castillo romano!

Ghadames está situada en un punto estratégico bastante importante, la triple frontera entre Libia, Túnez y Argelia. Desde la ciudad, situada en llano, no se aprecia gran cosa, pero a unos diez kilómetros se alza un promontorio natural desde el que se ven kilómetros y kilómetros de llanura desértica. Ese sería nuestro destino.

Bashir nos consiguió un coche todoterreno, vehículo sin el cual es difícil moverse por el desierto. A eso de las cuatro y media de la tarde, dos horas antes del atardecer, nos pusimos en camino.

sábado, 1 de febrero de 2014

La Perla del Desierto - Ghadames II



Las ciudades libias que he visitado hasta ahora pueden calificarse de muchos modos: interesantes, diferentes, curiosas, extrañas, exóticas, tranquilas, caóticas… se me ocurren docenas de adjetivos que podrían describirlas, pero hay uno que, al menos de momento, sólo puedo aplicarle a Ghadames y a ninguna otra ciudad de este país: bonita.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Una de italianos



Para Totti, que cuando no está construyendo el juego de La Roma, se dedica a cocinar gachas.

Hamza ha hecho dos nuevos amigos europeos: Flavio y Paolo. Esta novedad, lejos de provocarme celos, me alegra sobremanera, sobre todo porque se dedican al mundillo de los negocios que a él tanto le gusta, y en el que yo tengo tan poco que ofrecerle.

Ya he coincidido con ellos un par de veces, pero la más memorable, sin duda, fue su primera experiencia con libios en su hábitat natural.

domingo, 23 de junio de 2013

Diga treinta y tres IV



Apenas unos días después de habernos enfrentado a un radiografiado intensivo, Silke, Frímann y un servidor volvíamos a encontrarnos con Mohamed, dispuestos a someternos a la última, aunque no por ello menos terrorífica, fase del esperpento: el análisis de sangre.

viernes, 14 de junio de 2013

Homeless Rats



El otro día me terminé mi primera novela Libia, se trata de esta:




Puedo decir con satisfacción que este libro me puso a la altura del libio medio. ¿Por qué digo esto? Cuando lo vi en la librería, automáticamente pensé que trataría de la revolución, ya que Gadafi llamó ratas a los manifestantes, término del que estos, después, se apropiaron con orgullo; pues bien, cada vez que se lo he enseñado a algún libio, este ha reaccionado igual que yo: ¿Homeless Rats? ¿De qué trata, de Gadafi? ¿De la revolución?

Mi gozo, sin embargo, se fue rápidamente al pozo. Compré el libro sin comprobar nada más que la nacionalidad libia del autor, y después, ya en casa, vi que no trataba para nada sobre la revuelta. Suspiro.

Os cuento (sin demasiado spoiler) la trama de la novela.

lunes, 27 de mayo de 2013

Diga treinta y tres III



Ya llevo más de un año aquí, y eso se nota, por ejemplo, en que comienzo a vivir cosas por segunda vez; ya se han repetido el día de la madre, el día del trabajo, y también mi momento favorito del año: la revisión médica.

Si os acordáis de cómo me fue la última vez, comprenderéis que la idea no me hacía especial ilusión. Sin embargo me sometí dócilmente al duro trance, y, como no hay mal que por bien no venga, tengo un par de anécdotas que contaros.