Como ya os comenté, este es el
nuevo apodo que se le ha dado a los miembros de la selección libia de fútbol;
en un proceso similar al vivido con la roja, parece que el término, pese a la
novedad, ha sido acogido con agrado, y pulula alegremente por internet y por la
calle.
Es cierto que a mí, cuando lo
oigo, me da un poco la risa, y es que caballeros, en árabe, se dice farsán,
de modo que, jugando con el castellano, la expresión suena un poco como Los Farsantes
del Mediterráneo.
Pero no escribo hoy para hacer
consideraciones semánticas ni lingüística comparada (aunque mole), sino para
contaros un par de anecdotillas referentes a las celebraciones del primer
título ganado por los Caballeros del Mediterráneo.