Mostrando entradas con la etiqueta Religion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Religion. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de marzo de 2014

El cliente siempre tiene la razón



Hay una cosa de Trípoli que no logro comprender: generalizando, los libios de la ciudad son majos, abiertos y serviciales; sin embargo, basta con ponerlos a trabajar cara al público para que, por medio de alguna misteriosa mutación metabólico-exotérmica, se metamorfoseen en los seres más bordes del universo. Una de las frases más comunes entre los extranjeros viene a ser algo así: "¡si es que parece que tenga que darle las gracias por comprarle algo!", y en esta ocasión no me parece un comentario fuera de lugar, sino una buena descripción.

A los hechos me remito.

viernes, 3 de enero de 2014

Otra navidad en Libia



Por segundo año consecutivo he pasado las fiestas en Trípoli y, la verdad por delante, en la ciudad no he vivido muchas cosas dignas de contar. Es más, en realidad preferiría publicar algo sobre mis últimos viajes a Ghadames, Yefren, Leptis Magna y Ghat, pero tengo en la cabeza tanta información sobre ellos, que no sé cuándo lograré terminar las entradas correspondientes. 

Sin embargo, no quiero tener parado el blog hasta entonces, de ahí que os haya preparado esta pequeña cesta de navidad.


miércoles, 25 de diciembre de 2013

viernes, 22 de noviembre de 2013

Al final, pasó



El viernes 15 de noviembre, Trípoli vivió su primera gran tragedia humana desde el final de la guerra. El goteo de inseguridad, secuestros, asesinatos y reyertas terminó por hartar a la ciudadanía y, ante sus protestas, la milicia mostró su verdadero rostro.

lunes, 4 de noviembre de 2013

I´m too sexy - Taxi Chat



Hace ya tiempo, tuve el honor de ser llevado a casa de una amiga por Aalá (no, no me llevó Dios; Aalá es el diminutivo de Aalaidín, Aladino). Se trataba de un chico de unos veinticinco años, moreno, musculoso y de pelo negro recogido en una pequeña coleta.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Aventuras y desventuras de un pobre desgraciado I


La verdad es que tengo bastantes cosas que contar, pero entre el caloruzo que hace, los cortes de luz y ahora también los cortes de agua, no acabo de ponerme. Pero bueno, aquí os narro el tortuoso camino que me condujo a las vacaciones de verano.

lunes, 26 de agosto de 2013

Recuerdos del último Ramadán



Este año solo he pasado en Libia los primeros tres días del Ramadán, y no he intentado ayunar ni uno. Sin embargo, y de forma inevitable, he vivido los preliminares, y me he pasado después los tres días sin comer, beber ni fumar en público. 

Haciendo memoria, hay un par de cosas que me han llamado la atención durante esas dos semanas de tremenda anticipación, así que aquí os las pongo.

miércoles, 21 de agosto de 2013

¡Lorenzo, maniféstate!



Quizás alguien se haya dado cuenta de que llevo más de un mes sin publicar nada, y es porque me he ido de vacaciones a España, así, sin avisar ni nada. Me cuentan mis contactos en Silicon Valley que, ante la falta de novedades libianas, la actividad en internet se ha reducido al 3’58% de lo que es habitual, así que he decidido ponerme de nuevo manos a la obra.

La verdad, lo que he visto y hecho por Europa se merecería más de una crónica. Por ejemplo, he descubierto que bañarse en una poza es de lo mejor (y de lo más frío) que te puede ocurrir en la vida, he pasado por zonas de España que no conoce casi nadie y que tienen una naturaleza apabullante, he visitado pueblos aragoneses petados de arte e historia, pero que parecen cerrados por derribo, me he echado varios centenares de cañas fresquitas (ya, bueno, eso no suena tan especial, pero a mí se me escapa la lagrimeja), he constatado que los Alpes son muy altos y tienen nieve en verano, y por si todo esto fuera poco, cuando llegué a mi pueblo me topé con el hecho ominoso de que hacía más calor (literalmente, yo como siempre todo rigor) que en la mismísima Trípoli, a dos pasos del Sahara.

Las vacaciones, sin embargo, pasaron como un suspiro, y esta mañana he vuelto a Libia. Tras la típica discusión de aeropuerto con el taxista (¿te crees que soy tonto? ¿Cómo me voy a creer que eso es el precio normal por ir al centro, no ves que te estoy hablando en libio????), pude disfrutar del amoroso tráfico local, con sus entrañables derrapes y sus melosos insultos. A las pocas horas de estar aquí, ya intentaba otro taxista que me convirtiera al Islam, esa fijación que tanto se estila por estos lares. Al llegar a casa he descubierto que se ha instalado un ejército de hormigas, y Mirco dice que en el país la guerra está a punto de estallar (o algo), pero la gente en la calle bebe café y conversa como si estuvieran esperando a que comience un partido de tercera regional…

Así, sentado en mi cuarto, con la mezquita a mi izquierda y una cerveza sin alcohol a mi derecha, tengo la sensación de que nada ha cambiado, y a la vez ganas de ver en qué medida me equivoco. Voy a ponerme un poco al día (en vacaciones me someto a un autoimpuesto bloqueo informativo), a charlar con la gente, y en cuanto me entere de cosas o me suceda algo simpático os lo cuento (y me encantaría que me dierais vuestra opinión de vez en cuando, ejem, ejem).

¡Salud!

P.S: acabo de oír fuegos artificiales. Mucho, mucho, no ha cambiado el asunto, no.

miércoles, 3 de julio de 2013

Divagando con... Ikram Barcala


Mis dear acompañantes, esta semana he tenido el gusto de participar en el blog de un cangrejo ibérico con mucho sentido del humor; os pegaría aquí el resultado, pero prefiero que lo veáis en su blog, La Inmortalidad del Cangrejo. Encontráis la divagación concretamente aquí.

Sin otro particular, se despide atentamente etc, etc, etc.

jueves, 27 de junio de 2013

Haciendo el bereber IV



Eran las seis de la mañana, los mosquitos se estaban poniendo morados con mi inocente sangre, en la habitación hacía un calor infernal… empapado en sudor, me levanté, vi a Hakím durmiendo en el otro extremo de la alfombra, y salí a la calle.

Había amanecido ya. Fuera, el ambiente era fresco y soplaba un poco el aire. Mi único acompañante en el exterior era el dromedario, que seguía viendo pasar las horas en la misma posición del día anterior.

viernes, 14 de junio de 2013

Homeless Rats



El otro día me terminé mi primera novela Libia, se trata de esta:




Puedo decir con satisfacción que este libro me puso a la altura del libio medio. ¿Por qué digo esto? Cuando lo vi en la librería, automáticamente pensé que trataría de la revolución, ya que Gadafi llamó ratas a los manifestantes, término del que estos, después, se apropiaron con orgullo; pues bien, cada vez que se lo he enseñado a algún libio, este ha reaccionado igual que yo: ¿Homeless Rats? ¿De qué trata, de Gadafi? ¿De la revolución?

Mi gozo, sin embargo, se fue rápidamente al pozo. Compré el libro sin comprobar nada más que la nacionalidad libia del autor, y después, ya en casa, vi que no trataba para nada sobre la revuelta. Suspiro.

Os cuento (sin demasiado spoiler) la trama de la novela.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Haciendo el bereber III



Nos habíamos quedado organizando el trayecto hacia la convivencia bereber de Wifat, otra pedanía de Jadu. El encuentro era uno de los actos centrales de todo el Festival Amazigh, y Omar, el almuédano que se había convertido en nuestro chófer, se ofreció a llevarnos hasta allí y a traernos después de vuelta.

Cuando llegamos a Wifat, nuestra primera parada fue la mezquita. Esta vez pasé de preguntar a nadie y entré directamente con Omar y Karím, me senté al fondo y estuve hojeando un Corán. He vivido para contarlo.


martes, 30 de abril de 2013

El viernes, misa y paella



Todo empezó hace algunas semanas, sentados los amigos junto a la tienda de Abu, en la Calle Blanca. Uno de ellos, Ahmed, me preguntó si conocía baila.

-         ¿Baila?
-         Baila – me quedé muy confuso; la palabra baila designa en árabe al síndrome de down, y en castellano ya sabéis.
-         ¿Qué quieres decir?
-         Baila, la comida española, arroz con marisco.
-         ¡Paella! – acabáramos - ¡claro que la conozco, y bien buena que está!
-         ¿Y sabes cocinarla?
-         Hombre, pues…
-         No se hable más; el viernes que viene nos vamos a mi granja y nos comemos una paella.

Ya estaba liada. Lógicamente, no podía negarle tan pequeña cosa a mis amigos de aquí, los mismos que me llevan de paseo aunque apenas hablo, que me ayudan cuando lo necesito, y que le dan color a la rutina diaria; sin embargo, he hecho tan solo tres paellas en mi vida, y las tres con los ingredientes adecuados, sin presión mediática y con una paellera…

Como no podía ser de otra forma, me declaré entusiasmado por la idea, y rápidamente me puse a buscar una receta sencilla en internet.


viernes, 12 de abril de 2013

Hasta San Antón, Pascuas son



Estaríamos a diez de enero cuando volvía yo del trabajo a casa. Me llamó la atención un hombre que colocaba multitud de arbolitos frente a su tienda y, al acercarme más, descubrí que no eran unos árboles cualquiera: ¡eran árboles de navidad!

Como en Libia puedes hablar con quien quieras y cuando quieras (siempre y cuando no se trate de una mujer), me dirigí a él sin más:

-         ¡AsSalam aalekum!
-         Wa aalekum assalam.
-         ¿Qué haces? ¡La navidad ya ha pasado!
-         Ya lo sé, ¿por?
-         Bueno, esto son árboles de navidad.
-         ¿Esto? No
-         ¿Cómo que no?
-         Esto son árboles para el maulid.
-         ¿En maulid se ponen árboles en las casas?
-         Sí.

Efectivamente, dear acompañantes, lo de poner un abeto en el salón para llenarlo de luces y estrellitas no es una tradición centroeuropea, qué va. Eso son tonterías que nos inventamos en el mundo occidental. Los árboles de navidad son en realidad árboles de maulid.

lunes, 11 de marzo de 2013

Haciendo el bereber I


Hace ya un tiempo hice mi primera gran excursión, y no fue a cualquier parte: estuve nada menos que en la tierra de los bereberes.

Sí, sí, existen, bereber no es un insulto que se inventó el capitán Haddock, sino un pueblo muy grande que se extiende desde el Mediterráneo hasta el África negra, con una cultura milenaria, un idioma propio y un montón de tradiciones. Pero vayamos por partes.

Resulta que en Jadu (pronunciado Chadu), una pequeña ciudad dos horas al sur de Trípoli, había un festival de cultura bereber; Jadu es una de las ciudades bereber más importantes de Libia, junto a otras como Ghadamesh o Suwara.

Bien, yo sabía desde hacía tiempo que el festival iba a tener lugar, pero en fin, dado que las carreteras no son del todo seguras, y que de todos modos no tengo coche, ni me planteé la idea de desplazarme hasta allá; sin embargo, unos días antes del festival, un conocido libio me llamó y me preguntó si tenía ganas de acompañarle, ya que él estaba deseando ir, pero no quería hacerlo solo. ¿Qué le contesté? Podéis imaginarlo.

Este amiguete se llama Karím, y es de lo más peculiar que me he echado a la cara. Para empezar, es pelirrojo, más blanco que yo, y tiene pecas. Él dice que su familia proviene de Turquía, y por otro lado he oído que en Libia hay bastantes pelirrojos a causa de una etnia que vino de Siria hace muchos años. No tengo ni idea, el caso es que tiene una pinta guiri que no puede con ella.

Es todo un personaje: creyente acérrimo, disfruta rezando y leyendo el Corán; está a favor de la democracia y la libertad, pero siempre que estas respeten la tradición, así que sostiene, por poner un ejemplo, que ir a la playa en bikini no es libertad, ya que no respeta la tradición; en esa línea, lleva dos años prometido, pero apenas ha visto a su novia (tradición); le apasiona viajar, le encanta conocer gente distinta, y tiene mucha facilidad para los idiomas, aunque no se mete a fondo con ninguno; por último, es el único libio que conozco que habla árabe clásico en la vida diaria, según él, porque tiene que demostrar de alguna forma que es un hombre instruido.

Bien, Karím y yo nos encontramos para concretar los detalles del viaje, que se limitaron a esto: cogemos un taxi compartido hasta la ciudad, y una vez allí, alguien nos acogerá en su casa.

lunes, 4 de febrero de 2013

La tríada gastronómica I


1 de marzo

Hoy he vivido el primero de una serie de tres encuentros con un único objetivo: determinar cuál es el plato típico más sabroso de Libia. Los instigadores de semejante competición, en la que yo soy el improvisado árbitro, se llaman Abdulsalam, Abubaker y Hisham, y los tres son alumnos míos.

sábado, 12 de enero de 2013

Con la mezquita hemos topado


En Libia tenemos nuestro propio presidente de la conferencia episcopal, ¿qué os creías? En arabenglish se le llama Grand Mufti, y el nombre del actual es Sheij Sadiq Al-Ghariani. Sheij, como sabéis, significa más o menos cura-juez.

El hombre en cuestión es un venerable anciano bien barbado y, contrariamente a lo que suelo sentir respecto a los religiosos con poder, me cae bastante bien. No es que seamos muy íntimos, pero ya he leído varias entrevistas suyas y me parece un señor bastante razonable.

No obstante, cada cierto tiempo el periódico saca alguna perla suya, y es que es imposible no decir burradas cuando asumes que hablas en nombre de Dios.

jueves, 10 de enero de 2013

Feliz Año Libio


Tras la Navidad, como suele pasar, llegó la Nochevieja y su correspondiente fiestón global… pero en Libia no. Otros países árabes sí la celebran, pero sólo por influencia occidental, ya que el año nuevo musulmán comenzó el pasado 15 de noviembre. En Libia… bueno, se hizo lo que se pudo.

jueves, 3 de enero de 2013

Ahora vas y lo cascas


Hace cosa de un mes llegué a la universidad y, sentado en un sofá que hay a la entrada, me encontré con Abdulhakim, un alumno. Como aún era temprano, me senté a charlar un rato con él.

lunes, 19 de noviembre de 2012