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martes, 25 de marzo de 2014

El cliente siempre tiene la razón



Hay una cosa de Trípoli que no logro comprender: generalizando, los libios de la ciudad son majos, abiertos y serviciales; sin embargo, basta con ponerlos a trabajar cara al público para que, por medio de alguna misteriosa mutación metabólico-exotérmica, se metamorfoseen en los seres más bordes del universo. Una de las frases más comunes entre los extranjeros viene a ser algo así: "¡si es que parece que tenga que darle las gracias por comprarle algo!", y en esta ocasión no me parece un comentario fuera de lugar, sino una buena descripción.

A los hechos me remito.

domingo, 2 de febrero de 2014

Champiñoooones, Champiñoooones


Libia tiene un nuevo héroe nacional: Javier Clemente.

Sí, sí, habéis leído bien.

Ayer mismo, la selección libia, dirigida por el ínclito entrenador de Barakaldo, derrotó a Ghana en la final del Campeonato Africano de Naciones 2014.


viernes, 13 de diciembre de 2013

Una de italianos



Para Totti, que cuando no está construyendo el juego de La Roma, se dedica a cocinar gachas.

Hamza ha hecho dos nuevos amigos europeos: Flavio y Paolo. Esta novedad, lejos de provocarme celos, me alegra sobremanera, sobre todo porque se dedican al mundillo de los negocios que a él tanto le gusta, y en el que yo tengo tan poco que ofrecerle.

Ya he coincidido con ellos un par de veces, pero la más memorable, sin duda, fue su primera experiencia con libios en su hábitat natural.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Namús


Llegué al piso el día anterior a la nochevieja de 2012, poco después del fin del mundo maya. Los propietarios ya se habían mudado, Rudolf estaba en Alemania disfrutando de su familia y de la cerveza con alcohol, todas las copias de la llave estaban en mi poder… la nueva situación parecía agradable y prometedora, pero mi recién estrenado hogar me deparaba una terrible sorpresa, un horror intenso e inesperado.

Porque no estaba solo.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Charlotte y las mujeres



Ha llegado un nuevo habitante a la casa de Plaza Argelia. Se llama Charlotte y le ha traído luz a mi extraño ecosistema germano-libioso.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Al final, pasó



El viernes 15 de noviembre, Trípoli vivió su primera gran tragedia humana desde el final de la guerra. El goteo de inseguridad, secuestros, asesinatos y reyertas terminó por hartar a la ciudadanía y, ante sus protestas, la milicia mostró su verdadero rostro.

lunes, 7 de octubre de 2013

La Ley Seca



7 de septiembre de 2013

Efectivamente, no contentos con los cortes de electricidad, a primeros de septiembre la ciudad de Trípoli, expectante y gozosa, comenzó a disfrutar de un corte de agua por tiempo indefinido.

¿No quedaba agua en los acuíferos del sur? ¿Se averiaron las gigantescas bombas que hacen fluir el líquido elemento hasta la capital? ¿Se trataba quizá de una radical medida ecologista?

Nada de eso, queridos acompañantes; el cierre del grifo, al parecer, debemos atribuírselo a un secuestro. 

sábado, 28 de septiembre de 2013

Y todo a media luz



7 de septiembre

En verano sufrimos con relativa frecuencia cortes de luz que duran una o dos horas. Ni la red ni la producción eléctrica del país son un prodigio tecnológico, así que no es extraño que cinco millones de aparatos de aire acondicionado funcionando ininterrumpidamente provoquen algún que otro apagón.

Sin embargo este año, ya en verano, muchos comentábamos los poquísimos cortes de luz que estábamos sufriendo. No hacía tanto calor como el año pasado, pero aun así, semejante eficiencia no dejaba de ser sorprendente.

Dos días antes del comienzo del Ramadán, al ministro de electricidad se le ocurrió decir algo así como no preocuparse, este año no va a haber ni un solo corte de electricidad… ese mismo día sufrimos el primero. Y hasta hoy no hemos parado.

domingo, 16 de junio de 2013

Celebrando la Revolución I - Miedo


Hay un acontecimiento sobre el que me ha costado mucho ponerme a escribir: el segundo aniversario de la Revolución del 17 de Frebrero (الثورة 17 فبراير , at-taura sabatash febráir). No quise hacerlo en su momento, para empezar, porque vivirlo en primera persona ya fue lo bastante intenso y exigente como para, encima, ponerme a escribir sobre él. Aparte de eso, las impresiones generales no invitaban totalmente a la tranquilidad, así que preferí no mandar bad vibes a España.

Ahora, aunque quizá ya no venga a cuento, me apetece contaros cómo fue; sin embargo, antes de hablar del 17 de febrero quiero referirme al 15 de febrero.

lunes, 6 de mayo de 2013

Manifa libiana



Procedo a seguir con el culebrón de la Ley de Aislamiento Político (PIL), la ley que prohibiría ocupar cargos oficiales a aquellos que ya los ocuparon durante la era de Gadafi. Nos quedamos el otro díaa las puertas de una masiva manifestación, convocada para el viernes 3 de mayo.

viernes, 3 de mayo de 2013

Lo estamos pidiendo pofavó



Hace un tiempo os hablé de la Ley de Aislamiento Político. Hasta hoy solo es un proyecto que plantea, sencillamente, sacar de las instituciones a todo aquel que tuviera algún cargo de responsabilidad en el régimen de Gadafi.

Como os podéis imaginar, ni todo el mundo tiene claro que eso sea una buena idea, ni es fácil establecer unos límites: ¿qué se define como responsabilidad? ¿Hay que repudiar a aquellos que, bajo amenazas, tuvieron que pasar por el aro y colaborar con el régimen? ¿Cómo se demuestra que hubo tales amenazas?

La medida es de por sí delicada, pero en Libia no basta con tener una complicación, lo que motiva a la gente es vérselas con una madeja bien enmarañada. O al menos así lo ven las milicias, protagonistas (otra vez) de la actualidad política libia.

viernes, 15 de marzo de 2013

miércoles, 13 de febrero de 2013

Cariño, traigo invitados a cenar


La hospitalidad árabe es proverbial, y Libia no hace sino confirmar el tópico. Si un libio os invita a su casa, ya sea para comer, cenar o dormir, durante el tiempo que paséis en su casa seréis los amos del cotarro, y los habitantes del lugar, vuestros sirvientes (o, mejor dicho, sirvientas, ya que el hombre invita y la mujer trabaja).

A grandes rasgos, la invitación a comer suele transcurrir así: uno se descalza en la puerta y es conducido al salón, toma asiento, y se cierra la puerta; al poco rato, alguien llamará, el anfitrión saldrá, y reaparecerá portando mágicamente una bandeja con dulces, frutas, té, leche, dátiles, cualquier tipo de aperitivo. Tras pasar algo más de tiempo, llamarán nuevamente a la puerta, indicando que podemos salir al comedor.

Al entrar a la casa ya estuvimos en el comedor, y su mesa (o alfombra) estaba vacía, pero ahora está repleta de comida y bebida; damos buena cuenta de lo que las mujeres de la casa han preparado, y volvemos a la sala de estar, cuya puerta cerraremos, y esperaremos pacientemente a que una mano invisible llame, anunciando la llegada del postre, generalmente fruta.

Tras un rato de charla, nos retiramos educadamente, y podremos apreciar que la mesa (o alfombra) del comedor vuelve a estar despejada, como si nada hubiera pasado. Uno se pregunta si los libios conviven con mujeres o con elfos domésticos.

Todo esto está muy bien, pero ¿qué pasa si se da la situación contraria? ¿Qué ocurre cuando el europeo es anfitrión, y los libios invitados?

Hace un par de días tuve ocasión de comprobarlo, ya que invité a cenar a mis amigos Ghaleb, Ahmed, Mohamed y Karím.
  

domingo, 10 de febrero de 2013

Maqueando el piso V



Queridas amigas, queridos amigos, os damos la bienvenida una semana más a esta vuestra revista Salam Aleikum, la publicación que os muestra la vida de los famosos (libios).

Hoy es un día muy especial, ya que Lorenzo Pardo nos ha abierto las puertas de su nueva casa en el centro de Trípoli. Os invitamos a recorrerla con nosotros, y a no perderos nuestro reportaje en la página 62: Hamza y Maria Valquiria, ¿montaje o planes de boda?

domingo, 3 de febrero de 2013

Maqueando el piso IV


La mañana de autos me levanté a las siete de la mañana, media hora antes de la cita acordada con Haiter. Seguro como estaba de que este llegaría como pronto a eso de las ocho (Libia y los horarios, ya sabéis), me fui a desayunar al bar de abajo.

El desayuno tradicional de los bares libios consiste en lo siguiente: café, zumo de naranja o batido de frutas (fresa, mango o plátano), y como plato fuerte bien croissant con chocolate, miel y almendras, o bien sándwich de queso o atún; yo suelo decantarme por el croissant, que aquí llaman biriosh (brioche, se entiende).

Estaba apurándome el café cuando Haiter llamó, a eso de las 7:35, y no llamó antes porque no le daban la furgoneta. Piensa mal y fallarás.

sábado, 2 de febrero de 2013

Maqueando el piso III


¿Cuánto tarda uno en cambiarse de piso? No hay estudios al respecto, pero la experiencia me dice que una mañana suele bastar; sin embargo, en Libia todo lleva un ritmo diferente, y el país no pierde ocasión de recordarme que mi vida no es ni de lejos el producto de mis decisiones, sino de todo lo que hay a mi alrededor.

Fue por eso que, aunque el glorioso día de mi (in’shallah) última mudanza libia cayó en sábado, el proceso se remonta al jueves anterior.

jueves, 10 de enero de 2013

Feliz Año Libio


Tras la Navidad, como suele pasar, llegó la Nochevieja y su correspondiente fiestón global… pero en Libia no. Otros países árabes sí la celebran, pero sólo por influencia occidental, ya que el año nuevo musulmán comenzó el pasado 15 de noviembre. En Libia… bueno, se hizo lo que se pudo.

viernes, 4 de enero de 2013

Buscando piso IX


Mis dear acompañantes, evitad hacer negocios con libios y con alemanes a la vez. Voy a narraros esquemáticamente el proceso mediante el cuál conseguí hacerme con el precioso piso de la Plaza Argelia:


jueves, 3 de enero de 2013

Buscando piso VIII


Parece que he encontrado piso. No es seguro, no confío en la palabra de nadie desde el momento que me dicen insh’allah, pero en principio lo tenemos apalabrado. ¿Tenemos? Sí, tenemos. Parece que se incorpora un nuevo personaje a mi vida.