Mostrando entradas con la etiqueta Juventud. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juventud. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de marzo de 2014

El cliente siempre tiene la razón



Hay una cosa de Trípoli que no logro comprender: generalizando, los libios de la ciudad son majos, abiertos y serviciales; sin embargo, basta con ponerlos a trabajar cara al público para que, por medio de alguna misteriosa mutación metabólico-exotérmica, se metamorfoseen en los seres más bordes del universo. Una de las frases más comunes entre los extranjeros viene a ser algo así: "¡si es que parece que tenga que darle las gracias por comprarle algo!", y en esta ocasión no me parece un comentario fuera de lugar, sino una buena descripción.

A los hechos me remito.

domingo, 2 de febrero de 2014

Champiñoooones, Champiñoooones


Libia tiene un nuevo héroe nacional: Javier Clemente.

Sí, sí, habéis leído bien.

Ayer mismo, la selección libia, dirigida por el ínclito entrenador de Barakaldo, derrotó a Ghana en la final del Campeonato Africano de Naciones 2014.


viernes, 3 de enero de 2014

Otra navidad en Libia



Por segundo año consecutivo he pasado las fiestas en Trípoli y, la verdad por delante, en la ciudad no he vivido muchas cosas dignas de contar. Es más, en realidad preferiría publicar algo sobre mis últimos viajes a Ghadames, Yefren, Leptis Magna y Ghat, pero tengo en la cabeza tanta información sobre ellos, que no sé cuándo lograré terminar las entradas correspondientes. 

Sin embargo, no quiero tener parado el blog hasta entonces, de ahí que os haya preparado esta pequeña cesta de navidad.


miércoles, 25 de diciembre de 2013

martes, 12 de noviembre de 2013

Chomsky, Hegel, Dawkins y la trastienda



Hace un tiempo escribí una entrada en la que explicaba el nulo conocimiento que mi amigo Hamza posee sobre la Teoría de la Evolución (Darwin? Who’s that?). El hecho en sí es verídico y la entrada quedó graciosa, pero temo que al poner como ejemplo un solo caso, presenté a la juventud libia como una panda de ignorantes que creen que la tierra es plana.

Es por ello que andaba buscando un buen ejemplo de lo contrario, de una juventud más formada o, por decirlo de otro modo, intelectualmente más inquieta. 

Hace un tiempo encontré lo que buscaba… en la trastienda de una droguería.

lunes, 4 de noviembre de 2013

I´m too sexy - Taxi Chat



Hace ya tiempo, tuve el honor de ser llevado a casa de una amiga por Aalá (no, no me llevó Dios; Aalá es el diminutivo de Aalaidín, Aladino). Se trataba de un chico de unos veinticinco años, moreno, musculoso y de pelo negro recogido en una pequeña coleta.

lunes, 7 de octubre de 2013

La Ley Seca



7 de septiembre de 2013

Efectivamente, no contentos con los cortes de electricidad, a primeros de septiembre la ciudad de Trípoli, expectante y gozosa, comenzó a disfrutar de un corte de agua por tiempo indefinido.

¿No quedaba agua en los acuíferos del sur? ¿Se averiaron las gigantescas bombas que hacen fluir el líquido elemento hasta la capital? ¿Se trataba quizá de una radical medida ecologista?

Nada de eso, queridos acompañantes; el cierre del grifo, al parecer, debemos atribuírselo a un secuestro. 

miércoles, 3 de julio de 2013

Las carga el diablo



El otro día pasé un buen rato escribiendo esta entrada sobre los disparos en Trípoli; sin embargo, como ni quiero pecar de excesivamente frívolo, ni me gustaría transmitir a los miles de niños que diariamente leen este blog la falsa idea de que disparar un kalashnikov mola mazo, voy a profundizar un poco en el tema. 

Eso sí, voy a ceñirme al costumbrismo; de grandes combates o atentados ya os llega lo suficiente por los medios convencionales, y además, por suerte, todavía no son el pan nuestro de cada día.

Divagando con... Ikram Barcala


Mis dear acompañantes, esta semana he tenido el gusto de participar en el blog de un cangrejo ibérico con mucho sentido del humor; os pegaría aquí el resultado, pero prefiero que lo veáis en su blog, La Inmortalidad del Cangrejo. Encontráis la divagación concretamente aquí.

Sin otro particular, se despide atentamente etc, etc, etc.

jueves, 27 de junio de 2013

Haciendo el bereber IV



Eran las seis de la mañana, los mosquitos se estaban poniendo morados con mi inocente sangre, en la habitación hacía un calor infernal… empapado en sudor, me levanté, vi a Hakím durmiendo en el otro extremo de la alfombra, y salí a la calle.

Había amanecido ya. Fuera, el ambiente era fresco y soplaba un poco el aire. Mi único acompañante en el exterior era el dromedario, que seguía viendo pasar las horas en la misma posición del día anterior.

viernes, 24 de mayo de 2013

Clandestino



Haced una cosa: ahora que estamos en primavera, prestad atención a las parejas que veáis por la calle. Seguramente os crucéis con novios que van de la mano, o se besan mientras el semáforo cambia de rojo a verde, o directamente retozan por algún césped en medio de un lote descomunal. Dependiendo del lugar en que viváis, estas escenas serán más o menos habituales, pero en cualquier caso no serán nada del otro mundo.

En Libia no son nada del otro mundo; son de otra dimensión.

martes, 30 de abril de 2013

El viernes, misa y paella



Todo empezó hace algunas semanas, sentados los amigos junto a la tienda de Abu, en la Calle Blanca. Uno de ellos, Ahmed, me preguntó si conocía baila.

-         ¿Baila?
-         Baila – me quedé muy confuso; la palabra baila designa en árabe al síndrome de down, y en castellano ya sabéis.
-         ¿Qué quieres decir?
-         Baila, la comida española, arroz con marisco.
-         ¡Paella! – acabáramos - ¡claro que la conozco, y bien buena que está!
-         ¿Y sabes cocinarla?
-         Hombre, pues…
-         No se hable más; el viernes que viene nos vamos a mi granja y nos comemos una paella.

Ya estaba liada. Lógicamente, no podía negarle tan pequeña cosa a mis amigos de aquí, los mismos que me llevan de paseo aunque apenas hablo, que me ayudan cuando lo necesito, y que le dan color a la rutina diaria; sin embargo, he hecho tan solo tres paellas en mi vida, y las tres con los ingredientes adecuados, sin presión mediática y con una paellera…

Como no podía ser de otra forma, me declaré entusiasmado por la idea, y rápidamente me puse a buscar una receta sencilla en internet.


miércoles, 24 de abril de 2013

Feliz Día del Libro



No pensaba que escribiría esta entrada, pero sí: Trípoli ha celebrado el Día del Libro y, obviamente, este ha tenido sus anécdotas libiescas.

viernes, 12 de abril de 2013

Hasta San Antón, Pascuas son



Estaríamos a diez de enero cuando volvía yo del trabajo a casa. Me llamó la atención un hombre que colocaba multitud de arbolitos frente a su tienda y, al acercarme más, descubrí que no eran unos árboles cualquiera: ¡eran árboles de navidad!

Como en Libia puedes hablar con quien quieras y cuando quieras (siempre y cuando no se trate de una mujer), me dirigí a él sin más:

-         ¡AsSalam aalekum!
-         Wa aalekum assalam.
-         ¿Qué haces? ¡La navidad ya ha pasado!
-         Ya lo sé, ¿por?
-         Bueno, esto son árboles de navidad.
-         ¿Esto? No
-         ¿Cómo que no?
-         Esto son árboles para el maulid.
-         ¿En maulid se ponen árboles en las casas?
-         Sí.

Efectivamente, dear acompañantes, lo de poner un abeto en el salón para llenarlo de luces y estrellitas no es una tradición centroeuropea, qué va. Eso son tonterías que nos inventamos en el mundo occidental. Los árboles de navidad son en realidad árboles de maulid.

jueves, 14 de marzo de 2013

Botellón de muerte


Ya os he hablado alguna vez del bokha (léase boja), la bebida alcohólica tradicional libia. He visto ya innumerables versiones del asunto: olor a orujo, olor a anís, olor a infierno, lo único invariable es el color, transparente.

¿A qué se deben esos cambios tan radicales? No a la inquieta alma destilera del pueblo libio, ciertamente, sino a que el bokha se fabrica en casa, y se hace con lo que se tiene a mano. Debido a esto, andamos de luto por estos lares.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Cariño, traigo invitados a cenar


La hospitalidad árabe es proverbial, y Libia no hace sino confirmar el tópico. Si un libio os invita a su casa, ya sea para comer, cenar o dormir, durante el tiempo que paséis en su casa seréis los amos del cotarro, y los habitantes del lugar, vuestros sirvientes (o, mejor dicho, sirvientas, ya que el hombre invita y la mujer trabaja).

A grandes rasgos, la invitación a comer suele transcurrir así: uno se descalza en la puerta y es conducido al salón, toma asiento, y se cierra la puerta; al poco rato, alguien llamará, el anfitrión saldrá, y reaparecerá portando mágicamente una bandeja con dulces, frutas, té, leche, dátiles, cualquier tipo de aperitivo. Tras pasar algo más de tiempo, llamarán nuevamente a la puerta, indicando que podemos salir al comedor.

Al entrar a la casa ya estuvimos en el comedor, y su mesa (o alfombra) estaba vacía, pero ahora está repleta de comida y bebida; damos buena cuenta de lo que las mujeres de la casa han preparado, y volvemos a la sala de estar, cuya puerta cerraremos, y esperaremos pacientemente a que una mano invisible llame, anunciando la llegada del postre, generalmente fruta.

Tras un rato de charla, nos retiramos educadamente, y podremos apreciar que la mesa (o alfombra) del comedor vuelve a estar despejada, como si nada hubiera pasado. Uno se pregunta si los libios conviven con mujeres o con elfos domésticos.

Todo esto está muy bien, pero ¿qué pasa si se da la situación contraria? ¿Qué ocurre cuando el europeo es anfitrión, y los libios invitados?

Hace un par de días tuve ocasión de comprobarlo, ya que invité a cenar a mis amigos Ghaleb, Ahmed, Mohamed y Karím.
  

martes, 5 de febrero de 2013

Centro Juvenil de Libia


26 de enero de 2013

Hoy ha sido la jornada de puertas abiertas en el Centro Juvenil de Libia, y he salido de ella muy impresionado. Impresionado por el trabajo que allí se hace, impresionado por la afluencia de gente, impresionado porque un lugar semejante pueda existir en este país, impresionado por el valor de los chavales y de las mujeres que lo llevan. Bajo el título ¿Quién soy? ¿Qué es lo que quiero?, directoras y chavales nos enseñaron qué es lo que hacen allí.