Todo lo que
pasa, por el hecho de pasar,
ya merece
algo de respeto.
Fortunata y Jacinta, Benito Pérez Galdós.
Empecé a pensar en esto
observando a las mujeres, analizando lo que siento cuando las veo. Me las cruzo
por la calle, en la universidad, en el mercado, meneando salerosas las caderas
entre las muchas capas de ropa, charrando por el móvil o con sus acompañantas,
adornando con un maquillaje excesivo su rostro enmarcado por el hiyab… o las
veo solas, meditabundas, comparando precios, o las veo viejas, viviendo al día,
esperando ya nada, disfrutando del respeto intocable que, en este mundo al
menos, es una ventaja que viene aparejada a la vejez.