viernes, 8 de marzo de 2013

¡Felicidades!

Estamos de acuerdo, no debería haber un Día Internacional de la Mujer, y la igualdad debería darse por supuesta; pero en fin, mientras llega esa sociedad 2.0, os felicito a todas, y os añado esta viñeta para que os lo toméis con humor.




¿Aquí quién manda?


Hace mucho que no sigo con la crónica política de Libia, pero no debéis censurármelo demasiado, ya que es muy difícil escribir sobre ello. ¿Por qué digo esto? Lo primero, porque aparentemente no hay nada que decir al respecto, ya que apenas nada ha sucedido; lo segundo, porque en realidad han pasado miles de cosas, pequeñas, subliminales, y habría que escribir algo al hilo de todas ellas.

¿Qué hacer, cómo nadar entre dos aguas tan distintas, tan dulce la primera, tan salada la segunda? Ni soy analista político, ni estoy tan bien informado como los periodistas estilo Rudolf, que se mueven en esa esfera. Yo soy más de historias pequeñas que de grandes procesos, mi mundo es el mundo del libio de a pie, y son historias de a pie las que me llaman la atención y las que me llevan a escribir.

Sin embargo, la situación política actual es muy interesante y, aunque así no fuera, mis acompañantes quieren saber (o eso creo yo), así que voy a ello.

jueves, 14 de febrero de 2013

Gotas caen


En Trípoli he vivido ya las cuatro estaciones y, hasta hace un par de semanas, todas tenían algo en común: la falta de lluvia.

En primavera no llovió ni un solo día, mientras que en verano y en otoño hubo dos o tres tormentas… de cinco minutos.

A mí me encanta la lluvia, así que podéis imaginaros lo contrariado que estaba. A finales de enero, sin embargo, comenzó a llover. Y en serio.
  

miércoles, 13 de febrero de 2013

Cariño, traigo invitados a cenar


La hospitalidad árabe es proverbial, y Libia no hace sino confirmar el tópico. Si un libio os invita a su casa, ya sea para comer, cenar o dormir, durante el tiempo que paséis en su casa seréis los amos del cotarro, y los habitantes del lugar, vuestros sirvientes (o, mejor dicho, sirvientas, ya que el hombre invita y la mujer trabaja).

A grandes rasgos, la invitación a comer suele transcurrir así: uno se descalza en la puerta y es conducido al salón, toma asiento, y se cierra la puerta; al poco rato, alguien llamará, el anfitrión saldrá, y reaparecerá portando mágicamente una bandeja con dulces, frutas, té, leche, dátiles, cualquier tipo de aperitivo. Tras pasar algo más de tiempo, llamarán nuevamente a la puerta, indicando que podemos salir al comedor.

Al entrar a la casa ya estuvimos en el comedor, y su mesa (o alfombra) estaba vacía, pero ahora está repleta de comida y bebida; damos buena cuenta de lo que las mujeres de la casa han preparado, y volvemos a la sala de estar, cuya puerta cerraremos, y esperaremos pacientemente a que una mano invisible llame, anunciando la llegada del postre, generalmente fruta.

Tras un rato de charla, nos retiramos educadamente, y podremos apreciar que la mesa (o alfombra) del comedor vuelve a estar despejada, como si nada hubiera pasado. Uno se pregunta si los libios conviven con mujeres o con elfos domésticos.

Todo esto está muy bien, pero ¿qué pasa si se da la situación contraria? ¿Qué ocurre cuando el europeo es anfitrión, y los libios invitados?

Hace un par de días tuve ocasión de comprobarlo, ya que invité a cenar a mis amigos Ghaleb, Ahmed, Mohamed y Karím.
  

martes, 12 de febrero de 2013

Magarief y la empanadilla


Esta es la primera crónica que escribo cien por cien de oídas, me he enterado por los periódicos y por Rudolf, que estaba allí. Os aseguro que lamento vivamente no haberlo presenciado, porque tuvo que ser de bandera.

Me queda, cómo no, el consuelo de poder reproduciros la historia. Os pongo en situación:
  

domingo, 10 de febrero de 2013

Maqueando el piso V



Queridas amigas, queridos amigos, os damos la bienvenida una semana más a esta vuestra revista Salam Aleikum, la publicación que os muestra la vida de los famosos (libios).

Hoy es un día muy especial, ya que Lorenzo Pardo nos ha abierto las puertas de su nueva casa en el centro de Trípoli. Os invitamos a recorrerla con nosotros, y a no perderos nuestro reportaje en la página 62: Hamza y Maria Valquiria, ¿montaje o planes de boda?

sábado, 9 de febrero de 2013

El Compañero Misterioso


En unos días llega un nuevo personaje, una especie de Markus Reloaded, es decir, será mi compañero de piso y de trabajo.

Sé poco de él: tiene unos cincuenta, es alemán, y lleva tres años viviendo en un país cuyo nombre termina en tán y no empieza por Afgani ni por Españis.

Tengo ganas de que llegue, para quitarme la intriga; al fin y al cabo, pasaré con él un montón de horas, y espero que sea majete. Ya os iré contando.

martes, 5 de febrero de 2013

Centro Juvenil de Libia


26 de enero de 2013

Hoy ha sido la jornada de puertas abiertas en el Centro Juvenil de Libia, y he salido de ella muy impresionado. Impresionado por el trabajo que allí se hace, impresionado por la afluencia de gente, impresionado porque un lugar semejante pueda existir en este país, impresionado por el valor de los chavales y de las mujeres que lo llevan. Bajo el título ¿Quién soy? ¿Qué es lo que quiero?, directoras y chavales nos enseñaron qué es lo que hacen allí.

lunes, 4 de febrero de 2013

La tríada gastronómica I


1 de marzo

Hoy he vivido el primero de una serie de tres encuentros con un único objetivo: determinar cuál es el plato típico más sabroso de Libia. Los instigadores de semejante competición, en la que yo soy el improvisado árbitro, se llaman Abdulsalam, Abubaker y Hisham, y los tres son alumnos míos.