La ciudad vieja de Ghadames fue
abandonada en dos grandes “migraciones” a la ciudad nueva: el primer éxodo data
de los años 60, cuando el rey Idris construyó numerosas casas fuera de la antigua
muralla; sin embargo, Bashir nos contó que sólo unas pocas familias se mudaron,
ya que estaban acostumbradas a su modo tradicional de vida en las viejas casas
de adobe.
En los años 80, Gadafi
construyó todavía más casas, y de un día para otro se mudaron las 600 familias
que seguían viviendo en la ciudad vieja.
¿Por qué? ¿Fueron obligadas a
punta de pistola por el mismísimo tirano? ¿Les pagaron por mudarse?
Más bien no. Simplemente, a
esas alturas ya habían visto lo prácticas que son luz eléctrica y agua
corriente, y lo cómodo que resulta aparcar el coche delante de la puerta de
casa.
Así, la ciudad vieja fue
abandonaba, y sus ancestrales muros comenzaron a ajarse y desmoronarse… hasta
que llegaron la UNESCO y el turismo.